Cómo crear hábitos correctos del sueño

Hijo, es hora de dormir

Cuando se tiene el primer hijo, sin duda la ilusión es grande, pero también lo es la inexperiencia frente a las reacciones de ese ser tan pequeñito. Cuántas veces hay que alimentarlo al día, cuántas horas deben dormir y dónde o cómo crear hábitos correctos del sueño, son algunas de las interrogantes que se plantean los padres primerizos.

El libro “Duérmete, niño” les enseña a los padres a crearle al hijo hábitos de sueño, paso a paso.

Lograr que el niño entienda que debe dormir en su habitación y sin la compañía de los padres es una tarea difícil, pero no imposible.

El sueño del niño es un factor importante. Ya no se puede dormir hasta tarde y las despertadas a mitad de noche parecen un cuento de nunca acabar y si el bebé es más intranquilo, el insomnio es un resultado seguro.

En el libro “Duérmete, niño”, del doctor Eduard Estivill, director de la Unidad de Alteraciones del Sueño del Instituto Dexeus de Barcelona, en España, dice que las consecuencias de un mal sueño son:

En lactantes y niños pequeños

  • Llanto fácil
  • Irritabilidad y mal humor
  • Falta de atención
  • Dependencia de quien lo cuida
  • Posibles problemas de crecimiento

En niños de edad escolar

  • Fracaso escolar
  • Inseguridad
  • Timidez
  • Mal carácter

En los padres

  • Inseguridad
  • Sentimientos de culpa
  • Mutuas acusaciones de mimarlo
  • Frustración ante la situación
  • Sensación de impotencia y fracaso
  • Cansancio

El doctor Estivill afirma en su libro que el 35% de los niños menores de 5 años tiene problemas a la hora de acostarse y se despiertan desde tres hasta cinco veces en la noche. Esta cifra podría ser mayor, si se considera que existen padres que creen que es normal que un niño mayor de seis meses, se despierte varias veces en la noche.

Los padres de un niño que tiene problemas de insomnio, viven en una tensión insoportable y sus vidas giran en torno de su hijo, dejando de lado la vida de pareja. Pero, la solución para este “tormento” es simplemente enseñarle al bebé a dormir. Lo más probable es que el niño tenga hábitos incorrectos que no le permiten conciliar el sueño solo y que le impiden dormir de corrido toda la noche.

Cuando es recién nacido, su ritmo biológico es de 3 a 4 horas, es decir, en este período de tiempo el bebé come, le cambian su pañal y duerme, y así consecutivamente. Sin embargo, al cuarto mes el bebé se empieza a adaptar al ciclo de los adultos, de 24 horas, por lo que en la noche deberá dormir de 11 a 12 horas ininterrumpidas.

Osito de peluche

“Duérmete, niño” recomienda algunos estímulos externos para que el niño comience a adaptarse a este nuevo reloj biológico:

Debe distinguir entre luz y oscuridad, y entre ruido y silencio. Durante el día hay que dejarlo dormir con un poco de luz y no hay que dejar de generar ruidos en la casa. Además, es importante que aprenda a diferenciar entre vigilia y sueño.

El niño, desde que nace, asocia que después de comer viene el sueño. A medida que va creciendo se va reduciendo la cantidad de veces que come en el día. Por lo tanto, también lo hacen sus siestas.

Se le deben escoger elementos externos con el objetivo de crearle un hábito y ambiente para dormir: un osito, el chupete y su cuna (o cama). El pequeño se despierta en la noche porque las condiciones en que se acostó son distintas que cuando se despertó. Por esta misma razón, al asociarle el sueño con elementos que no es necesario que se los quiten cuando duerme (como sí lo son los brazos de mamá), cuando despierte a mitad de noche su lugar estará en las mismas condiciones, por lo que conciliará el sueño de nuevo rápidamente.

Junto con lo anterior, es imprescindible que los padres le demuestren al niño seguridad. Si percibe tranquilidad en sus progenitores, él también la tendrá.

Lo que NO se debe hacer para dormirlo

  • Cantarle.
  • Mecerlo en la cuna.
  • Mecerlo en brazos.
  • Darle la mano.
  • Pasearlo en cochecito.
  • Tocarlo o dejar que nos toque.
  • Darle un biberón o amamantarlo.
  • Ponerlo en la cama de los padres.
  • Dejarle correr hasta que caiga rendido.
  • Darle agua.

Desde el principio es importante que los padres le vayan imponiendo buenos hábitos de sueño al niño. Lo esencial es que el bebé logre conciliar el sueño solo, no en compañía de la madre o del padre, y menos de ambos. No se puede prolongar su estadía en la pieza de ellos más allá de los tres meses.

Paso a paso

Eduard Estivill aconseja que se debe decidir a qué hora tiene que dormir y que siempre sea la misma, para luego ver qué rutina se seguirá. Generalmente, lo primero es el baño. Después es bueno compartir con él un rato (de cinco a diez minutos), ojalá fuera de la habitación o de la cuna. El objetivo es que el niño se sienta querido y que perciba la seguridad de sus padres para que se relaje y concilie el sueño.

Si estos pasos se eligen y hacen correctamente, el niño se sentirá feliz de ir a la cama. Asunto fundamental es que si el niño llora porque no se puede quedar dormido, hay que ir a verlo, no dejar que llore y llore. Sin embargo, no hay que tomarlo en brazos, sino hablarle con cariño, repetirle que los papás lo quieren mucho, pero que es hora de dormir y que lo puede hacer con su osito. El niño no puede sentirse que está castigado, sino que sólo debe dormir.

El doctor afirma que a los seis o siete meses todos lo niños deberían ser capaces de:

  • Acostarse sin llorar y con alegría.
  • Conciliar el sueño por sí mismos.
  • Dormir entre 11 y 12 horas seguidas.
  • Hacerlo en su cuna y sin luz.

Si esto no se ha logrado, hay que reeducarlo, porque lo más probable es que todavía tenga los hábitos del sueño equivocados.

No hay que olvidar nunca que son los padres quienes deben enseñar al niño cómo ir a dormir y no el hijo a ellos. Eduard Estivill asegura que su método ha funcionado en el 96% de los casos en que se ha aplicado.

Enviado por Carlos Mory.

 

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