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Dacriocistitis

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Descripción

La dacriocistitis o rija es la infección e inflamación aguda del saco lagrimal como consecuencia de la obstrucción parcial o total del sistema de drenaje de las lágrimas y de la secreción de las glándulas de los párpados y de la conjuntiva (membrana mucosa que cubre la cara posterior de los párpados y la parte anterior del globo del ojo), desde los puntos lagrimales del reborde de los párpados, a través de los canales lacrimonasales, hasta la nariz.

Causas

En los lactantes y en los niños el problema suele ser congénito, por un desarrollo anormal del sistema de drenaje en alguna de sus porciones. En algunos casos se trata de un estrechamiento o una obstrucción del conducto por una membrana, otras veces se produce por alteraciones en la apertura de los canales en los puntos lacrimales de los párpados o en el saco lagrimal.
En los adultos puede producirse una dacriocistitis como resultado de infecciones repetidas (conjuntivitis, rinitis, sinusitis), inflamaciones o traumatismos en el macizo facial (en la cara).

Síntomas

Los síntomas más frecuentes de la dacriocistitis son el lacrimeo o epífora, la acumulación de secreción mucosa o mucopurulenta y formación de costras en la zona palpebral (de los párpados). También puede haber enrojecimiento y maceración de la piel por irritación y frotación por el goteo de lágrimas y la secreción.

La zona del saco lagrimal está hinchada, roja y dolorosa, y puede haber signos de infección, como fiebre e irritabilidad.
A veces, al masajear la zona del saco, refluye por los puntos lacrimales un líquido claro o secreción purulenta.

Diagnóstico

El diagnóstico de la dacriocistitis se hace fundamentalmente por la sintomatología que produce. A veces la obstrucción provoca la dilatación del saco y aparece una masa azulada a tensión en la zona lateral de la raíz nasal y que deja pasar la luz al aplicar un pequeño foco sobre ella (transiluminación positiva).

Se puede realizar un cultivo de las secreciones lacrimales para conocer el o los gérmenes causantes de la infección y así poder instaurar el tratamiento antibiótico correcto.

Prevención

Como ya mencionamos, en la mayoría de los casos es un problema congénito y como tal no se puede evitar.
La observación meticulosa de los ojos y la nariz del niño para advertir síntomas como el lagrimeo o la secreción, o la presencia de fiebre asociada, nos ayudarán a hacer un diagnóstico precoz de la enfermedad.

Tratamiento

Si la obstrucción lagrimal no es complicada, el tratamiento inicial es el masaje nasolacrimal (en la zona lateral de la raíz nasal), dos o tres veces al día, y la limpieza de los párpados con agua hervida y un preparado antibiótico.

Los casos severos o persistentes (más de un año) se tratan dilatando los canalículos y lavando el saco lagrimal mediante una sonda. A veces puede ser necesaria la colocación de pequeños tubitos de silicona para impedir que se vuelva a obstruir, incluso realizar la reconstrucción total del sistema de drenaje mediante cirugía, lo que se conoce con el nombre de dacriocistorrinostomía.

Consejos y recomendaciones

Es recomendable una buena higiene ocular y nasal en los niños desde su nacimiento, con lavados frecuentes con suero fisiológico y, en el caso de que el problema ya se haya presentado, se deberán seguir los consejos del pediatra sobre la realización del masaje nasolacrimal y el tratamiento antibiótico.

En los adultos se debe procurar evitar, en la medida de lo posible, las infecciones de las vías respiratorias altas y las conjuntivitis y tratarlas adecuadamente.

Enviado por Juan Carlos Mory

1 comentario

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  1. PILI

    08/01/2013 at 20:35

    HOLA NOSE SI ES LO MIMO O NO TENGO EL LAGRIMAL INFLAMADO Y EL PARPADO EL VIERNES VOY AL MEDICO