Dermatitis de contacto

Descripción

Dermatitis de contacto es una enfermedad inflamatoria de la piel que puede ser aguda o persistir durante cierto tiempo, y que se origina por el contacto de la piel con sustancias que producen un efecto tóxico o provocan una reacción alérgica en la piel.

Como consecuencia de ello se produce un fenómeno de enrojecimiento, inflamación a veces, incluso con ampollas, siendo muy frecuente el picor, que característicamente se ponen de manifiesto en la zona que ha estado en contacto con el producto responsable.

Causas

La dermatitis por contacto puede ser producida por un gran número de sustancias distintas como productos químicos o sustancias y materiales capaces de provocar una reacción alérgica tardía.

Algunas sustancias irritantes tienen su efecto inmediatamente después de la aplicación, como sucede con determinados productos que llevan ácidos, fenoles (un tipo de alcoholes) o álcalis muy irritantes o en ocasiones varias semanas después de la exposición, como sucede a veces, con determinado tipo de detergentes, acetonas, etc.

Con carácter general, todos los productos que llevan sustancias químicas irritantes producen un fenómeno inflamatorio que libera sustancias que ponen en marcha los mecanismos de la inflamación con todos sus síntomas.

En otros casos las sustancias que producen dermatitis, lo hacen por un mecanismo alérgico, es decir, mediante una reacción exagerada del organismo frente a esta sustancia que en otras personas es bien tolerada. A diferencia de la urticaria que aparece inmediatamente después del contacto con el producto alérgico, en la dermatitis por contacto la reacción alérgica es de tipo tardía y a veces se presenta después de años de estarse utilizando. En ocasiones pasan varios días hasta que se observan las manifestaciones clínicas típicas, incluso habiendo desaparecido el contacto con la sustancia responsable. Cuando el paciente se ha sensibilizado, en los contactos siguientes la inflamación y el picor pueden aparecer de una manera más temprana.

Son sustancias frecuentemente implicadas en las reacciones alérgicas por contacto en la piel, algunos productos farmacéuticos que se aplican en forma de pomadas o ungüentos, determinados productos que se emplean en la fabricación de zapatos y ropas como tintes, compuestos metálicos o cosméticos. También muchos productos utilizados en una industria que pueden producir dermatitis profesionales en los trabajadores que las manipulan, como sucede con el caucho o el látex. Este último caso sucede especialmente en los profesionales sanitarios que utilizan guantes de látex, y puntualmente en los hombres que utilizan preservativos de este material.

Algunas dermatitis por contacto se producen tras la exposición al sol como consecuencia de una reacción tóxica en presencia de la luz. Estas sustancias provocan una respuesta exagerada en presencia de la luz tras haberse sensibilizado la piel. En este grupo se incluyen algunas soluciones que se utilizan en el afeitado, determinados filtros solares que paradójicamente no protegen ni mejoran los síntomas provocados por la exposición al sol, sino que los agravan.

Síntomas

En la dermatitis de contacto las lesiones que aparecen en la piel, se localizan específicamente en las zonas que han estado en contacto con las sustancias responsables de la reacción tóxica o alérgica. En estas zonas, la piel se enrojece, se hincha y puede producir ampollas con un picor intenso.

La evolución es variable, mejorando claramente al retirar la sustancia responsable aunque a veces tardan días o semanas hasta la curación total. Cuando existen vesículas o ampollas, se pueden romper eliminando líquido y dejando al descubierto las erosiones sin piel que pueden infectarse o formar costras.

Si el contacto con el agente tóxico persiste, las lesiones se endurecen y se hacen crónicas y pueden aparecer complicaciones como escoriaciones (partes de la piel levantadas o arrancadas), infección, descamación e inflamación crónica conocida como liquenificación.

Diagnóstico

Las lesiones que aparecen en la piel del enfermo con dermatitis por contacto, no son específicas y se parecen a las que aparecen en otros tipos de dermatitis. Algunas veces el diagnóstico es sencillo, pues el propio paciente ha observado que aparecen las lesiones cuando se aplica determinado producto en la piel, o en la zona de contacto con sustancias que se manejan, por ejemplo, con las manos.

Frecuentemente para hacer el diagnóstico es necesario una perspicaz historia clínica que interrogue exhaustivamente al paciente respecto del contacto con distintas sustancias de las conocidas como causantes de este problema. También se pueden provocar las lesiones, mediante la aplicación de parches impregnados en las sustancias sospechosas, pero previamente debe orientarse esta prueba a través de la historia del paciente, pues de lo contrario sería imposible realizar las pruebas a la larga lista de sustancias teóricamente posibles.

Las actividades laborales del paciente, sus actividades de ocio, las tareas caseras, el tipo de ropa o los medicamentos que utilizan, la marca de los cosméticos, etc., son datos de interés para esclarecer el origen, que será de especial relevancia, como veremos más adelante, para hacer un tratamiento eficaz. La localización de la lesión da también una información útil, pues determinadas sustancias se usan en contacto con determinadas partes del cuerpo.

En el caso de la dermatitis alérgica por contacto, las pruebas del parche con los alérgenos más frecuentes pueden resultar esclarecedoras. En todo caso deben ser guiadas por un especialista, para asegurar su indicación correcta y su interpretación.

Es importante subrayar que la aparición de una prueba positiva con el parche, no es concluyente, si no se identifica en la historia del paciente el contacto con ese mismo producto. Por otro parte, cuando los resultados de las pruebas de los parches son negativas, sólo significa que es poco probable que el paciente tenga una reacción tóxica o alérgica a una de las sustancias probadas, pero puede serlo a otras.

PRONÓSTICO.

El pronóstico de la dermatitis de contacto es bueno cuando es posible identificar el factor causal y prescindir de ella. En otros casos, las lesiones se perpetuarán en el tiempo. Cuando se producen ampollas y éstas se infectan, pueden aparecer complicaciones locales y generales de mayor trascendencia.

Prevención

La prevención de este problema, consiste en evitar el contacto con las sustancias que específicamente producen toxicidad en la piel o son capaces de desencadenar reacciones alérgicas de tipo tardío.

Tratamiento

El tratamiento más eficaz consiste en excluir y eliminar el agente responsable de la dermatitis, lo que no siempre es fácil, pues como se ha visto en el apartado anterior identificar la sustancia implicada en el problema, a veces es difícil.

Cuando existe además una dermatitis fototóxica, es decir, inducida por la exposición al sol, además de la sustancia sensibilizante, se debe evitar la exposición al sol, recordando que en estos casos no sirven las cremas con factor de protección frente a los rayos ultravioleta, recomendándose por tanto evitar la luz intensa, utilizando sombreros, gorros y ropa que cubra la mayor parte del cuerpo.

En los cuadros agudos la aplicación de compresas húmedas calman y refrescan los síntomas. Éstas se pueden colocar durante 15 ó 30 minutos cuatro veces al día si es necesario. Cuando se han formado ampollas, está indicado visitar un centro sanitario para drenar las ampollas, sin retirar la piel que debe de respetarse aunque esté muerta, para que haga de apósito natural de la erosión que existe debajo, protegiéndola y evitando su infección.

En casos intensos, se pueden administrar corticoides por vía oral, si no hay contraindicaciones, empezando por dosis altas, por ejemplo, prednisona 40-60 mg. al día, para ir reduciéndola progresivamente cuando las lesiones van mejorando. Si las lesiones están localizadas, y no hay ampollas rotas, se pueden utilizar también corticoides en crema, aplicándolos dos o tres veces al día en la zona afectada.

Para controlar el picor, se pueden utilizar antihistamínicos o sedantes, impidiendo por encima de todo, el rascado que además de perpetuar el picor, facilitarán la aparición de infecciones y complicaciones.

Enviado por Kathia Zavala

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