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Diagnóstico temprano del glaucoma

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Un día, en 1996, Kirby Puckett, estrella de las Grandes Ligas de Estados Unidos por el Minnesota Twins, se despertó y vio en su ojo derecho un círculo negro. “Pensé que me había dañado el ojo mientras dormía”, recuerda. Pero en realidad, estaba perdiendo la visión en ese ojo. “Mi visión se deterioró rápidamente, de 20/20 pasó a 20/200”, continúa. Le dijeron, dice, que era glaucoma, en sus primeras etapas, lo que le provocaba una presión en los vasos capilares del ojo, interfiriendo con la circulación en la retina.

Luego de varias operaciones para tratar de mejorar el fluido sanguíneo por su retina, los médicos le dijeron que el daño ya era permanente. Gradualmente, su visión se fue reduciendo a un túnel de paredes oscuras. Hasta que la oscuridad fue total. “Mi carrera como jugador profesional de pelota había terminado”.

Hoy Puckett, que todavía conserva una excelente visión en su ojo izquierdo, mantiene una constante vigilancia de ambos ojos echándose sus gotas medicinales cada día; pero se ha dado a la tarea de promover una campaña nacional de concientización de dicha enfermedad entre la población. Todo esto lo hace en colaboración con la compañía Pharmacia & Upjohn y otras organizaciones que abogan por pacientes de glaucoma como él.

“Glaucoma es una enfermedad en la que la gente no piensa hasta que se la diagnostican a uno de ellos o a alguien de la familia”, comenta Puckett. “Muchos, como yo, no sienten síntomas hasta que ya han perdido parte de la visión”. Por eso, dice Puckett, todos deben hacerse chequeos regulares de glaucoma. “Sólo toma 10 minutos y no es doloroso. Quizás si me hubiera chequeado rutinariamente, todo esto hubiera podido prevenirse”.

El glaucoma es causa principal de ceguera y pérdida de visión en Estados Unidos, en donde afecta a aproximadamente dos millones de personas, la mitad de las cuales no son diagnosticadas. Y cada 120,000 de esos pacientes pierden su visión permanentemente.

“Los norteamericanos necesitan saber sobre los daños del glaucoma”, expresó Alana L. Grajewski, Directora en Jefe del Gl Foundation for Pediatric & Infantile Glaucoma y jefe de Oftalmología en el Hospital Cedars de Miami.

La enfermedad se manifiesta con un grupo de trastornos de los ojos que tiene como característica principal el daño al nervio óptico. Poco a poco, este nervio, que envía al cerebro las imágenes visuales que recoge, se va deteriorando. Y primero se va perdiendo la visión periférica, luego la central y, potencialmente, la persona se queda ciega. Esta enfermedad está asociada con un incremento de la presión del fluido ocular, conocida como presión intraocular o IOP, a causa de una salida insuficiente del fluido.

Se presenta de tres formas diferentes: glaucoma de ángulo abierto, cerrado y congénito.

El primero es el más común, afectando a 90 por ciento de los pacientes de glaucoma.

Este progresa gradualmente; puede pasar sin ser detectado porque sus síntomas son leves hasta que se pierde totalmente la visión; pero en muchos casos, si se diagnostica y trata a tiempo, puede ayudar a prevenir la pérdida de la visión.

El cerrado es una anormalidad heredada de la estructura del ojo, que impide el fluido salir de él, aumentando su presión interna.

Los síntomas incluyen dolor agudo, pérdida de la visión y la aparición de anillos de arcoiris alrededor de la luz. Si no se trata, la pérdida de la visión ocurre en los próximos dos a cinco días después de los primeros síntomas.

El glaucoma congénito es causado por una anormalidad estructural de nacimiento.

En general, el tratamiento para reducir la presión elevada consiste en echarse gotas en los ojos diariamente. Estas gotas son por lo general beta-bloqueadores. Pero hay pacientes que por otros problemas de salud no las pueden usar y entonces encuentran en otras medicinas solución a su problema. La Solución de Xalatan, por ejemplo, es la primera de una nueva clase de medicamentos para el glaucoma de ángulo abierto. Ella trabaja aumentando el drenaje del fluido en vez de, como en otras medicinas, disminuyendo la producción del fluido ocular.

Pero hay casos en que el paciente requiere cirugía o terapia de láser para mejorar el drenaje del ojo.

Cualquiera puede padecer de glaucoma, pero hay quienes corren más riesgo:

Los de ascendencia africana; los mayores de 40 años; los que padecen de presión arterial alta; diabéticos e individuos con historia familiar de glaucoma.

“Un diagnóstico temprano es la clave del tratamiento del glaucoma”, dijo la doctora Grajewski.

MIÑUCA VILLAVERDE

2 comentarios

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  1. Manuel Diaz

    02/12/2015 at 10:42

    Hola,

    Como aportación también a los síntomas del glaucoma:

    Glaucoma de ángulo abierto:

    La mayoría de las personas son asintomáticas hasta que empiezan a perder parte de la visión
    Pérdida gradual de la visión periférica (también conocida como visión del túnel) o lateral

    Glaucoma de ángulo cerrado:

    Los síntomas pueden aparecer y desaparecer al principio o empeorar constantemente
    Dolor súbito y severo en un ojo
    El ojo se siente inflamado
    Enrojecimiento de los ojos
    Náuseas y vómitos
    Visión borrosa o disminuida
    Halos similares al arco iris alrededor de las luces

    Glaucoma congénito

    Los síntomas normalmente se notan cuando el niño tiene unos pocos meses de vida
    Enrojecimiento de los ojos
    Sensibilidad a la luz
    Opacidad en la parte frontal del ojo
    Agrandamiento de uno o ambos ojos
    Lagrimeo

  2. Manuel Diaz

    02/12/2015 at 10:35

    Hola,

    Como aportación al tratamiento, los fármacos más habituales en los tratamientos de glaucoma son los derivados de las prostaglandinas, los betabloqueantes, los simpaticomiméticos, los inhibidores de la anhidrasa carbónica, los parasimpaticomiméticos y los hiperosmóticos. Generalmente, los colirios suelen contener algunos de estos fármacos combinados.

    Existen tres tipos de tratamientos quirúrgicos:

    Cirugía láser: Presenta a su vez diferentes tipos indicados para cada variedad de glaucoma. La trabeculoplastia se usa para los glaucomas abiertos, mientras que la iridotomia de láser periférico o la citocoagulación de láser se usan para el glaucoma cerrado.

    Cirugía filtrante: Consiste en generar una nueva vía de drenaje para disminuir la presión intraocular.

    Drenajes: Se inserta una válvula para que el flujo pueda discurrir.