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Embarazo

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Entre comidas aliñadas, gaseosas, bebidas alcohólicas, ejercicios, remedios, café y otros tantos, parece que es bien poco lo que en la etapa de embarazo se puede comer o hacer.

La embarazada puede tomar una copa de vino y hasta tres tazas de café al día.

Muchas versiones circulan en torno de los alimentos, conductas y situaciones que podrían significar un eventual riesgo para la embarazada y su bebé; sin embargo, algunas de éstas no son ciertas.

Si se siguieran al pie de la letra las recomendaciones como “no darse baños calientes o no hacer movimientos bruscos durante los primeros meses del embarazo”, serían demasiadas las mujeres que de pronto dejarían de hacer su vida normal, como si esperar un hijo fuera una especie de enfermedad de cuidado.

Afortunadamente, los especialistas en el tema aseguran si bien las indicaciones dependerán siempre de la evolución que tenga cada embarazo en particular, hay muchas “restricciones” que pertenecen sólo a la creencia popular y no causan riesgos ni para la madre ni para el feto.

De lo que la mujer embarazada sí debe preocuparse es de que su dieta sea balanceada. Como explica Enrique Oyarzún, ginecólogo de la Universidad Católica, “la alimentación durante el embarazo debe incluir verduras, frutas, carnes, pescados y productos lácteos”. Por ello, y dependiendo de su estado de nutrición, una embarazada que sigue un régimen vegetariano tiene mayor riesgo de dar a luz un bebé con retardo de crecimiento o tener un parto prematuro.

Pero las que comen totalmente distinto, tampoco están fuera de peligro. De hecho, una dieta demasiado alta en grasas podría tener serias consecuencias para la salud de la madre y para el correcto desarrollo de su hijo. “En la embarazada, la obesidad puede provocar enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes. Las consecuencias para el bebé pueden ser que nazca demasiado grande, debido a algún trastorno metabólico, o que nazca prematuramente”, explica el Dr. Oyarzún.

Riesgos nada despreciables si se considera que en Chile, el 60 % de las mujeres que quedan embarazadas son obesas o están con sobrepeso. La indicación para un embarazo en estas condiciones no es comenzar una dieta –puesto que la demanda de energía en este período es mayor- sino evitar comer a deshoras y consumir hidratos de carbono.

Los Sí y los No del embarazo

Alcohol: con frecuencia se dice que la mujer que espera un hijo no puede beber ni una gota de alcohol. Sin embargo, los especialistas aseguran que la futura mamá puede beber una copa de vino al día, durante todo su embarazo, sin correr ningún peligro. Los reales efectos del alcohol en el feto se relacionan con el Síndrome Alcohólico Fetal. Este síndrome lo manifiestan bebés hijos de mujeres alcohólicas, que al beber excesivamente durante el embarazo, obligan a que el bebé se desarrolle en un ambiente lleno de alcohol –que una vez en la sangre, llega a la placenta y desde allí directamente al feto-. El resultado es un bebé que puede nacer con dependencia del alcohol y con algunas malformaciones congénitas.

Bebidas gaseosas: el único problema de tomar bebidas que contienen gas es que debido a que el intestino comienza a moverse más lento durante el embarazo, la mujer tiene más facilidad para hincharse y más dificultad para eliminar el gas que ingresa a su organismo. Por ello, después de tomar este tipo de bebidas puede sentir dolor abdominal o incomodidad. Pero, fuera de estas molestias, ni ella ni su bebé corren peligro alguno.

Cafeína: a pesar de lo que se dice con frecuencia, los especialistas estiman que un límite de tres tasas de café al día (o su equivalente de 6 bebidas diet) no implican poner en riesgo al feto. Así lo asegura, por ejemplo, la jefa de la Unidad de Ginecología y Obstetricia de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, Jennifer Niebyl. Para la experta, tres tazas diarias –sumado al hecho de que frecuentementes el café se toma con leche- no son la cantidad necesaria para provocar abortos espontáneos o el nacimiento de bebés con bajo peso, riesgos asociados con el exceso de cafeína en el organismo de la mujer embarazada. Consumido en exceso, el café podría llegar a acentuar más todavía la taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca) en la mujer embarazada, que por estar en ese estado ya la tiene alta. El efecto el bebé podría ser una arritmia cardíaca (discontinuidad en ritmo del latido del corazón) o una extrasístole (latidos desordenados del corazón).

Cigarrillo: puede provocar infertilidad, pero si la mujer que es fumadora se embaraza de todos modos, hay varios riesgos asociados con el hábito de fumar. El cigarrillo aumenta el riesgo de aborto (pérdida del embarazo que se produce hasta las 22 semanas o 5 meses de gestación); parto prematuro, retardo de crecimiento intrauterino; muerte fetal dentro del útero en los últimos meses del embarazo; y desprendimiento prematuro de placenta. Debido a la seriedad de estos problemas, los especialistas sugieren que la mujer abandone completamente el cigarrillo apenas se entera de que está esperando un hijo.

Comidas picantes o muy aliñadas: el único problema de comer este tipo de alimentos es que pueden acentuar el reflujo gastroesofágico que ya está aumentado durante el embarazo. Es decir, la sensación de que el alimento vuelve a subir por el tubo del esófago una vez que ya se ha tragado puede ser intensa luego de comer con aliños o con ají. Esto podría provocar ardor en la boca del estómago y un aumento de las náuseas y vómitos durante el primer trimestre del embarazo.

Edulcorantes artificiales: los riesgos potenciales corresponden a algunos ciertos resultados de experimentos con animales que luego de consumir dosis altísimas del compuesto desarrollaron cáncer de vejiga. Pero lo cierto es que no se ha probado su efecto en seres humanos, y la dosis de ingesta diaria permitida es entre 10 y 50 veces menor que la que se usó en ese tipo de estudio.

Ejercicios: de todas maneras son aconsejables, sobre todo la natación, el ciclismo y las caminatas. Los ejercicios que están contraindicados son aquellos en que se necesita saltar o invertir demasiada energía para realizarlos. Por ello, fuera de la aeróbica, del step, del vóleibol y del esquí, puede ejercitarse sin problemas.

Exámenes radiológicos: si bien lo habitual es que no se indiquen exámenes que la expongan a la radicación, la mujer embarazada deberá someterse a éstos cuando su médico lo estime conveniente. Además, muchos de los exámenes radiológicos que se practican actualmente, exponen a niveles mucho menores de radiación que los de riesgo para la madre o para el feto.

Medicamentos: depende únicamente del estado en que esté la mujer y de la indicación, que sólo la puede dar el médico. Por lo general el único fármaco que la embarazada puede consumir sin consultar o sin preocuparse es el paracetamol.

Temperaturas elevadas: es raro que la mujer embarazada tenga fiebre alta sin consultar a un médico o recurrir a un centro de asistencia. Por ello, en general, las temperaturas altas ya no significan un peligro para el correcto desarrollo correcto del embarazo. Sin embargo, se sabe que la fiebre puede provocar contracciones.

Enviado por Jesús Herrera.

1 comentario

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  1. danision

    27/09/2012 at 20:03

    he bebido a la octava semana de gestacion y estoy muy asustada tome 5 copos entre vino y cerveza en una semana, cabe decir que no soy bebedora habitual, no fumo tengo 30 años y espero mi quinto hijo, la verdad es que en mis otros embarazos no bebi nada, es por eso que estoy aterrada ,gracias