Embolia cerebral

Accidente cerebrovascular, ictus cerebral, apoplejía, golpe o ictus apoplético, o ataque cerebral

¿Qué es?

La embolia es un tipo de infarto cerebral (accidente cerebrovascular), es decir, se trata de una enfermedad vascular que afecta a las arterias del cerebro o a las que llegan a éste.

El problema se produce debido a la obstrucción de un vaso sanguíneo, lo que lleva a la formación de coágulos en la sangre. Estos coágulos se pueden generar en cualquier parte del cuerpo, y posteriormente viajan por el torrente sanguíneo hasta el cerebro.

Al ocurrir esto, las células del cerebro quedan sin oxígeno y pierden su función, con lo que producen daño cerebral, lo que compromete la vida, o deja secuelas permanentes en el paciente, tales como parálisis o trastornos del habla.

Causas

Si bien la mayoría de los infartos cerebrales son causados por la arteriosclerosis, es decir, la acumulación de placas de colesterol en el interior de las arterias, en el caso de las embolias su principal culpable son las enfermedades cardíacas, como por ejemplo las arritmias, que es cuando el corazón late de forma desordenada.

Lo que hace la arritmia es producir un enlentecimiento del flujo de la sangre al interior de los vasos sanguíneos. Con eso se facilita la formación de coágulos, los que se pueden desprender en cualquier momento y comenzar su viaje hasta el cerebro.

Síntomas

Las primeras señales de una embolia cerebral tienen un inicio súbito y se caracterizan por:

  • dificultad para hablar
  • dificultad para caminar
  • pérdida de la fuerza en una extremidad o en todo un lado del cuerpo
  • pérdida de la visión o parte de ella
  • desequilibrio
  • problemas en la coordinación de los movimientos
  • inconsciencia ocasional

Diagnóstico

Lo primero que se debe hacer ante un caso como éste es acudir a un servicio de urgencias, donde un médico especialista debe realizar un examen neurológico al paciente. Esto consiste en una revisión física, donde el neurólogo identifica los síntomas e inspecciona a la persona.

Como complemento, es importante realizar tres tipos de exámenes:

Scanner: se toma una fotografía del cerebro, donde lo que se busca es descubrir si el paciente sufre una hemorragia o un infarto.
Resonancia magnética de difusión: permite ver los infartos a los pocos minutos de producidos, de una manera más rápida que el scanner.
Angioresonancia magnética: ve las arterias cerebrales y reconoce cuál es la que está dañada.

Tratamiento

Fase inicial o aguda:

Trombolisis endovenosa: a través de la vena se administra una droga que disuelve los coágulos. Esto sólo se puede hacer dentro de las primeras tres horas desde que ocurrió el evento.

Trombolisis intraarterial: se realiza un procedimiento por medio del cual se introduce un cateter desde la región inguinal (de la ingle), el que llega hasta la zona dañada y ahí se instila una droga que disuelve el coágulo. El plazo máximo para realizar este tratamiento es de seis horas desde el inicio de los síntomas.

Fase de seguimiento:

  • En los cuadros de embolia aguda transitoria por arterioesclerosis de las arterias carotídeas se puede realizar la endarterectomía carotídea. Se trata de una incisión en el cuello, para acceder hasta la arteria carótida y abrirla. Ahí se realiza una limpieza de las placas de colesterol que hay en su interior.
  • Rehabilitación de las funciones afectadas, tanto motoras como de otro orden.
  • Medicamentos anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios como la Aspirina o similares.
  • Control de la hipertensión arterial.

Doctor Arnold Hoppe, neurólogo miembro de la Unidad de Enfermedades Cerebrovasculares de la Clínica Alemana, en Santiago de Chile.

 

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