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Incontinencia urinaria

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Grandes son los esfuerzos que hacen actualmente los científicos de todo el mundo para evitar los efectos de la incontinencia urinaria.

A primera vista no aparece como una enfermedad grave, pero padecerla es tan desagradable y ocasiona tantos trastornos en la calidad de vida, que bien vale la pena la preocupación médica.

Sus consecuencias no son sólo físicas, sino también mentales y hasta afectivas.

Este mal consiste en la pérdida involuntaria de la orina por la uretra y se origina por una hiperactividad de la vejiga e incompetencia de los mecanismos esfinterianos. Ambas falencias se deben a motivos variados. Algunos de los más comunes son los siguientes:

  • Lesiones en la vía urinaria.
  • Partos vaginales, en el caso de las mujeres.
  • Problemas a la próstata, en los varones.
  • Deficiencia intrínseca del esfínter.
  • Malformaciones congénitas.
  • Problemas neurológicos (señales nerviosas que van del cerebro a la vejiga presentan interferencias).

Se estima que más del 30% de las personas mayores de 50 años sufre algún grado de incontinencia urinaria, la gran mayoría es mujer (propensas a lesiones musculares durante el parto). Pero así como es frecuente su aparición, también son variados los tratamientos para enfrentarla y muchos de ellos tienen altas posibilidades de éxito.

Durante la menopausia

Durante la menopausia. Aunque también puede presentarse antes, la incontinencia urinaria se hace patente generalmente cuando se inicia el período premenopáusico y menopáusico, es decir, entre los 40 y 50 años.

Una persona se puede dar cuenta claramente de que sufre de este mal cuando registra alguno de los siguientes síntomas:

  • Ganas repentinas, repetitivas e incontrolables de orinar.
  • Pérdida involuntaria de orina, especialmente al saltar, reír, gritar, estornudar o someter el vientre a alguna presión.
  • Goteo permanente de orina .

La incontinencia, además, provoca dificultades en el sueño, que se ve interrumpido constantemente por las ganas de orinar, y también en la vida social de la persona afectada.

Las relaciones íntimas decaen en intensidad, por temor a perder orina frente a la pareja; habitualmente los pacientes se ven obligados a usar pañales en su vida cotidiana, e incluso tienen problemas en sus trabajos, debido a la falta de concentración. La mente gasta demasiada energía en pensar en lo que está ocurriendo o lo que podría ocurrir en la vía urinaria, en lugar de apuntar a las ocupaciones concretas del afectado.

Diferente intensidad

Hay distintos tipos de incontinencia, dependiendo de sus características. Se agrupan básicamente en las siguientes:

  • Incontinencia de esfuerzo. Es una incompetencia parcial del esfínter urinario. Se manifiesta en la pérdida involuntaria de orina al toser, efectuar un esfuerzo, estornudar, levantarse, o al realizar cualquier maniobra que súbitamente aumente la presión intrabdominal.
  • Incontinencia por rebosamiento. Se origina cuando la vejiga llega a estar aguda o crónicamente hiperdistendida. Produce un goteo de orina permanente al exterior.
  • Incontinencia de urgencia. Se produce generalmente por una lesión neurológica. La única manera de superarla es una intervención quirúrgica.

Tratamiento abundante

Existen diversos métodos para paliar los problemas derivados de la incontinencia urinaria. Actualmente, en Europa se está innovando con la técnica conocida como TVT (Tension-free Vaginal Tape).

Este consiste en una banda sintética introducida en la vejiga, que podría corregir el 90% de los casos de incontinencia.

De la mano con la menopausia, suele llegar la incontinencia urinaria, o imposibilidad para retener la orina. Provoca trastornos no sólo físicos, sino también sociales y afectivos.

El doctor Mariano Rosselló Bárbara, director del Centro de Urología, Andrología y Sexología de España, con sede en Madrid, explicó que TVT “es una banda elástica que sube el cuello de la vejiga hasta un ángulo en el cual se activa el mecanismo esfinteriano, para una mayor capacidad de cierre”.

De esta manera, se logra artificialmente el funcionamiento que naturalmente era defectuoso.

“Esta tecnología tiene su base -agrega el especialista- en dos de los métodos más comunes: la paroscopía de Bursh y las técnicas de Razh. En ambos, se utilizan hilos de seda que suben la vejiga”.

Otro de los métodos de vanguardia es el llamado “Instrumento de Succión-Oclusión Meatal”. Según lo describe el Servicio de Urología del Hospital Vargas de Caracas, se trata de una copa de succión hecha de silicona que se posa sobre la uretra. En ese momento crea una presión negativa que coarta las paredes laterales de este ducto, incrementando su resistencia.

También existen medicamentos que, si bien no revierten la incontinencia, disminuyen notoriamente sus efectos.

En Latinoamérica, el año pasado comenzó a masificarse un fármaco llamado Detrusitol. Su ventaja comparativa respecto de otros de su clase, es que no produce sequedad bucal, lo que reduce la ingesta permanente de líquido.

La mejor manera de prevenir la incontinencia urinaria es realizar actividad física adecuada, especialmente en el caso de las mujeres. Se recomiendan ejercicios de la musculatura perineal (que rodea a la vía urinaria) durante el embarazo, siguiendo los consejos del ginecólogo. Cualquier desgarro o lesión en el parto desembocará, probablemente, en una incontinencia urinaria en la vejez.

Por Jorge Garrido G.

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