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Lesiones deportivas

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Cada vez es más la gente que se dedica a practicar deportes, ya sea de forma competitiva o simplemente amateur. Muchos de ellos -especialmente los profesionales- lo hacen “de la mano” de un entrenador o preparador físico, pero la gran mayoría que opta por hacer ejercicio lo hace por su propia cuenta.

Es así como al poco andar, y debido a la falta de un plan específico y personal, el deportista puede comenzar a sentir que algo no está bien con su cuerpo. Debido a la falta de calentamiento o estiramiento, o a la excesiva sobrecarga, el organismo se puede resentir y sentir dolor. En otros casos puede ser algo más grave y el dolor puede convertirse en esguince, tendinitis o lesión muscular.

Esguinces y desgarros musculares son las lesiones más comunes de la mayoría de los deportistas.

El doctor Carlos de la Barrera, traumatólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, explica que “los deportistas profesionales se lesionan menos que los aficionados porque están mejor adiestrados para la disciplina que practican y además tienen tanto preparación física como lugar, indumentaria y alimentación adecuada”.

En todo caso no hay nadie que pueda decir por adelantado que se va a salvar de una lesión, ni siquiera un campeón mundial. Claro que los riesgos del deporte están dados según el tipo de práctica que se realiza.

“Hay deportes con gran frecuencia de lesiones, pero que no tienen mayor gravedad, como fútbol, voleibol o básquetbol, mientras que hay otros en los que los accidentes ocurren con menor frecuencia, pero que poseen riesgos vitales, como son el bungee o el parapente”, explica el traumatólogo Bernardo Chernilo, jefe de la unidad de salud del Comité Olímpico de Chile (COCH).

Músculos débiles

El doctor de la Barrera afirma que “al realizar un deporte es fácil desarrollar la fase aeróbica, es decir, de acondicionamiento del corazón y el pulmón, pero no es fácil llegar a tener ligamentos gruesos y musculatura resistente al trabajo”.

Al realizar un deporte de manera independiente o al esforzar al organismo más allá de las capacidades, se pueden lesionar distintas partes del cuerpo.

Y aquí es donde se producen todas las lesiones. Mientras en el fútbol las dolencias más frecuentes son las contusiones, lesiones de rodilla, de pie y fracturas, en el tenis se suelen producir problemas en el codo, la columna y tendinitis en los abductores. Los maratonistas, por su parte, tienen mayor problema de musculatura.

En todo caso, “todas estas lesiones tienen que ver con el sobreuso y la falta de preparación adecuada”, comenta el traumatólogo de la Universidad de Chile.

Por esto el doctor Chernilo sugiere que “al comenzar a practicar un deporte, se debe ir de a poco, aumentando progresivamente la intensidad del ejercicio”.

Algunos consejos que entregan los especialistas para evitar las lesiones son:

  • Mirar al deporte como algo recreativo y no puramente competitivo.
  • Poner al ejercicio en manos de un preparador físico, el que debe hacer un plan de trabajo que vaya creciendo lentamente con el tiempo.
  • Contar con un entrenador que enseñe lo que se conoce como “gestos técnicos” del deporte. Cuando estos gestos son adecuados, las lesiones son menores.
  • Realizar actividad física o gimnasia de manera progresiva y de forma paralela a la práctica del deporte. Esto incluye un precalentamiento previo, por ejemplo trote, y un tiempo de elongación de los diferentes músculos.
  • Antes de comenzar a realizar la actividad física, todas las personas -pero principalmente los hombres mayores de 40 años- se deben someter a un examen médico general y a un electrocar- diograma. Esto es obligatorio sobre todo para los fumadores y los obesos.

No a la inmovilización

Lo primero que se debe hacer al sentir que el cuerpo se ha lesionado es acudir a un especialista para que éste diagnostique el tratamiento adecuado.

El especialista del COCH explica que “la lesión no significa estar acostado e inmovilizado todo el tiempo, sino que se puede buscar otro tipo de actividad. Por ejemplo, si la dolencia está en el pie, se puede ir al gimnasio y ejercitar el resto del cuerpo”.

Sin embargo, es muy importante no acelerar los tiempos de curación, ya que de lo contrario el tratamiento no serviría de nada.

Además no se puede pretender recuperarse y retomar la misma intensidad que se llevaba antes del accidente. Esto se debe a que la persona siempre queda en un nivel un poco inferior al que estaba originalmente. Tanto así que el doctor de la Barrera asegura que “por un día lesionado se necesitan tres de recuperación”.

Durante ese período, lo primero que se pierde es el timer, es decir, el ajuste a la técnica del deporte. Después se va perdiendo gradualmente la masa muscular y la capacidad de resistencia aeróbica.

Fuente: Carlos de la Barrera, traumatólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
Fuente: Bernardo Chernilo, traumatólogo y Jefe de la Unidad de Salud del Comité Olímpico de Chile.
Por Carolina Valdivieso E

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