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Menopausia: Ser mujer y no sufrir en el intento

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Los cambios nunca son fáciles. El ser humano está siempre expuesto a numerosos estímulos debido a su naturaleza evolutiva y es por ello que la vida puede ser divida en diferentes etapas.

Si una mujer de edad mira hacia atrás, podrá recordar muchos momentos significativos: su niñez, el día de su matrimonio o el nacimiento de un hijo. Todos momentos posibles gracias a su desarrollo sicológico y fisiológico. Por ello, cuando este último termina, comienzan los problemas, agrupados en una sola palabra: menopausia.

La menopausia aparece alrededor de los 50 años.

Es en esta etapa cuando finalizan los ciclos fisiológicos de la menstruación y la función de los ovarios, lo que provoca el cese definitivo de la capacidad reproductiva de la mujer. Aunque este proceso se inicia al final de la última menstruación, el diagnóstico es retrospectivo: se establece cuando no ha habido flujo menstrual durante un año.

Una crisis vital

¿Mujeres sofocadas y acaloradas? La culpa de estas molestias la tiene la menopausia, fenómeno que se inicia cuando el ovario deja de producir hormonas. Aunque es un proceso fisiológico, también acarrea muchas consecuencias emocionales. Sin embargo, hay maneras de sobrevivir a sus contrariedades.

La menopausia se produce en el climaterio, período de transición paulatina del estado fértil al no reproductivo y ocurre generalmente entre los 40 y los 55 años. Aunque en algunos casos este fenómeno pasa inadvertido, existen ciertos síntomas que traicionan la existencia de la menopausia:

1. Las molestias sintomáticas: son los sofocos; calores; la sensación de “distracción” y pérdida de la capacidad de concentración; la sequedad vaginal y el dolor durante las relaciones sexuales.
2. Las molestias sistémicas: se traducen en alteraciones en el sistema urinario, osteoporosis y enfermedades cardiovasculares.

A pesar de que estos problemas son desagradables y pueden incluso alterar la vida de una mujer, los problemas sicológicos suelen revestir una mayor gravedad. La menopausia coincide con una serie de cambios en el medio familiar y social, como el abandono del hogar por parte de los hijos, la llegada de los nietos y la cercanía de la jubilación.

Si a esto agregamos no sólo la disminución de la libido (deseo sexual) sino además el aumento en la dificultad para llegar al orgasmo, la conclusión es evidente: la menopausia se convierte en un desgradable hito para la mujer.

Hacerlo hoy

Existen ciertos cuidados que se pueden llevar a cabo desde la juventud. Un ejemplo de ello es prevenir la osteoporosis (pérdida de calcio en los huesos) ingiriendo un gramo de calcio diario durante el período fértil. El calcio se encuentra en lácteos, verduras y pescados. También está en comprimidos, pero, en este caso debe ser recetado por un especialista. También es muy importante hacer una vida activa, como caminar unas treinta cuadras diarias, y estar en el peso ideal. Además, una mujer debería realizarse chequeos ginecológicos periódicos como el papanicolau y, durante el climaterio, insistir en la frecuencia de las mamografías.

Sobrevivir para vivir

Antes de iniciar cualquier medida para aliviar los síntomas de la menopausia, es muy importante que la mujer establezca una relación de confianza con su ginecólogo. Para ello debe sentirse a gusto con él y hacerle todas las preguntas que desee, para poder tomar una decisión informada.

Hoy en día existen dos líneas de acción complementarias para atenuar las repercusiones de la menopausia:

La densitometría ósea computarizada consiste en una prueba sencilla que diagnostica de forma segura, rápida y eficaz la cantidad de masa ósea dentro de los huesos. Según los resultados se inicia un tratamiento adecuado que evita la descalcificación.
La Terapia Hormonal de Reemplazo es una forma de darle al organismo el estrógeno y la progesterona que el ovario deja de producir. Este tratamiento actúa directamente sobre ciertos problemas concretos como los sofocos y sudores que impiden dormir bien; la sequedad en la piel y mucosas; la descalcificación ósea y en la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

Por otra parte se recomienda una dieta baja en grasas, porque el déficit hormonal contribuye al aumento de peso y puede también provocar problemas en las arterias y en el corazón.

Recomendaciones

Se recomienda suprimir:

Grasas animales, manteca, piel de pollo o ave, grasa en carne de cerdo, res u otro animal
El tabaco

Se recomienda reducir:

Quesos grasos y leche entera (no más de media tasa al día)
Aceites y frituras al mínimo
Huevo: no comer más de una yema por semana
Exceso en el consumo de sal
Bebidas alcohólicas en exceso (una copa de vino al día como máximo)
Azúcares en exceso

Se recomienda comer:

Frutas y verduras
Yogur entero y descremado, además de leche descremada
Queso descremado o fresco
Pan integral
Pasta
Aceite de oliva o vegetal
Cereales

Ejercicio

El ejercicio también es ideal para mantener una buena circulación, los músculos activos y un buen funcionamiento general del organismo. Además, ayuda a mantener los huesos más fuertes, evitando así la pérdida de masa ósea y manteniéndola activa con una buena figura. Sin embargo, es muy importante destacar que un médico es la persona más apta para determinar los ejercicios ideales para cada persona.

Algunos ejemplos:

1. Caminar desde 30 a 60 minutos al día.

2. Ejercicios de pie:
– Llevar las manos hasta el piso (o lo más cerca que se pueda) sin doblar las rodillas, de 5 a 20 veces.
– Con los pies juntos, levantar los brazos por los costados lo más alto posible, de 5 a 20 veces.
– Parada, levantar los talones de 5 a 20 veces.
– Poner las manos en la cintura y girar el dorso, así como flexiones hacia adelante y hacia atrás, de 5 a 20 veces.

3. Ejercicios en posición horizontal (mirando hacia arriba):
– Levantar las piernas alternadamente de 5 a 10 veces, sin doblar las rodillas.
– Doblar las piernas y luego estirarlas de 5 a 10 veces.
– Levantar la cabeza y el tronco de 5 a 10 veces.

4. Ejercicios en posición horizontal y de lado:
– Levantar la pierna de 5 a 10 veces sin doblar la rodilla (repetirlo con ambos lados).

5. Ejercicios en sentada en una silla:
– Levantar las piernas de 5 a 20 veces.

Más allá de los consejos prácticos o médicos, la mujer debe comprender algo muy importante: su esperanza de vida va más allá de los 80 años. O sea, acercarse a los 50 no es acercarse a la vejez. Vivir también es asumir.

Fuente: Enrique Guiloff, ginecólogo de la Clínica Las Condes en Santiago de Chile.
Por Helena Alzamora

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