Salmonelosis

Luego de numerosas preguntas y comentarios de mis pacientes, originadas por un aparente repunte en las infecciones gastrointestinales y a comentarios sobre fuentes y mecanismos de contagio que no pueden ser confirmadas, he decidido escribir un artículo aclaratorio sobre la Salmonelosis.

Esta enfermedad corresponde a la infección por una bacteria denominada Salmonella, descubierta hace más de un siglo por un científico norteamericano, el Dr. D.E. Salmon, en cuyo laboratorio se aisló en 1885, una de las variedades más agresivas. En los EE.UU, se reportan aproximadamente unos 40.000 casos cada año, aunque este número puede llegar a ser hasta veinte veces mayor, debido a que los casos leves frecuentemente no son diagnosticados o reportados.

Existen varios tipos de gérmenes dentro del grupo Salmonella, que constituyen importantes agentes causales de infección, tanto en humanos como en animales.

Se clasifican en tres tipos:

1) Salmonella typhi
2) Salmonella choleraesuis
3) Salmonella enteritidis (en este grupo se ubican más de 2000 serotipos; cada uno de ellos recibe un “apellido” para diferenciarlo, por ejemplo: S. typhimurium, heidelberg, newport, infantis, agona, etc.)

La Salmonelosis puede observarse bajo cinco diferentes síndromes clínicos, que se presentan en forma exclusiva o superpuesta y que corresponden a: portador (sin síntomas), infección intestinal (gastroenteritis), fiebre entérica (tifoidea), infección sanguínea (bacteremia) e infecciones focales (meningitis, osteomielitis o abscesos).

De estos cuadros, el más frecuente es la gastroenteritis, caracterizada por diarrea, dolor abdominal y fiebre que se inician de 6 a 72 horas después del contagio. La infección persiste de 4 a 7 días y la mayoría de los enfermos se recuperan espontáneamente. Sin embargo, existen casos en los que la diarrea puede ser tan profusa como para requerir hospitalización para rehidratación endovenosa. En algunos pacientes la infección puede diseminarse del intestino al torrente circulatorio (bacteremia) y de allí a otros órganos, ocasionando así complicaciones importantes.

La fiebre entérica o fiebre tifoidea, causada por la variedad S. tiphy, tiene un período de incubación más prolongado y cursa con fiebre, dolor de cabeza, malestar general, pérdida del apetito, somnolencia, dolor abdominal, agrandamiento del hígado y bazo, erupciones cutáneas, estreñimiento y posteriormente diarrea. Al inicio de la infección sanguínea se observa únicamente fiebre y, cuando se asocia a infecciones focales, síntomas y signos clínicos correspondientes al órgano afectado.

Mecanismo de transmisión

Las Salmonellas viven en el tracto intestinal de humanos y algunos animales como: ganado, aves de corral, mascotas domésticas, reptiles y tortugas. El contagio se produce al ingerir alimentos contaminados, en especial aquellos de origen animal, incluyendo carnes rojas, aves de corral, huevos y leche no pasteurizada, aunque puede ocurrir al ingerir frutas, verduras o arroz. Los alimentos contaminados pueden lucir y oler normalmente.

Las altas temperaturas eliminan completamente al microbio, por lo que resulta imposible contagiarse ingiriendo alimentos de origen animal fritos a altas temperaturas o cocidos apropiadamente. Sin embargo, la contaminación de los alimentos después de ser cocinados es factible, caso que sean tocados por manos que se encuentren impregnadas con Salmonellas, como ocurre cuando no se lavan antes de comer o de preparar los alimentos. También se puede contagiar Salmonellas al tocar mascotas enfermas.

El diagnóstico de las infecciones por Salmonellas, se fundamenta en los cultivos bacteriológicos de heces (coprocultivos), de sangre o médula ósea (en los casos de fiebre tifoidea), de líquido céfalorraquídeo (en los casos de meningitis) y de aspirados de secreciones (en los casos de abscesos).

Estas infecciones casi nunca requieren tratamiento a menos que el paciente sufra deshidratación importante o la infección se disemine. No se administran antibióticos a los pacientes con gastroenteritis no complicada, porque el tratamiento no acorta la duración de la enfermedad. Únicamente se ofrecen a pacientes de alto riesgo, como los bebés menores de 3 meses y niños enfermos por cáncer, enfermedades inmunológicas y otras. En nuestro país, los serotipos de Salmonella que se diagnostican, resultan frecuentemente resistentes a los antibióticos tradicionales, pero son sensibles a los antibióticos cefalosporínicos.

Los casos de fiebre tifoidea, bacteremia e infecciones focales requieren antibióticoterapia apropiada, por lo que se administran medicamentos como Cefotaxima, Ceftriaxona, Cloramfenicol, Trimethoprim-Sulfa, Ampicilina o Amoxicilina. La duración del tratamiento dependerá de la localización de la infección, las condiciones generales del paciente y la respuesta clínica.

Medidas preventivas

  • No existen vacunas para prevenir estas infecciones.
  • No ingiera alimentos de origen animal crudos o mal cocinados. Esto incluye leche sin pasteurizar y salsas que contengan huevos crudos (como la salsa Holandesa y César), platos crudos como el Steack tartar o Carpaccio y carnes semi-crudas (a término medio).
  • Mantenga refrigerados los productos de origen animal.
  • Descarte los huevos con cáscaras rotas.
  • Lave exhaustivamente las frutas y hortalizas antes de consumirlas.
  • Lávese las manos antes de comer o preparar alimentos.
  • Evite la contaminación indirecta de los alimentos cocinados, impidiendo su contacto con carnes crudas, manos o cuchillos contaminados. Además, lave todo lo que haya estado en contacto con productos animales crudos.
  • Evite las tortugas y reptiles como mascotas de sus hijos.
  • La lactancia materna contribuye a evitar la Salmonelosis y muchas otras enfermedades.

Dr. Meyer Magarici
Hospital Clínicas Caracas. Venezuela

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