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Uso adecuado de las hierbas medicinales

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La primera relación del Hombre con algún tipo de medicina se produjo en la antigüedad. Los más sabios entre las tribus nómades conocían las propiedades medicinales de las hierbas y vegetales. Sabían que ciertas plantas, no sólo servían como alimento, sino poseían condiciones especiales que permitían curar a algún cazador herido o apaciguar el llanto de un bebé enfermo.

Vegetales como el ginkgo biloba, la efedra o la hierba de San Juan, pueden causar serios daños al organismo si no se consumen bajo recomendaciones profesionales.

Los tratamientos homeopáticos producen menos efectos secundarios para el organismo que los químicos, pero eso no quiere decir que sean totalmente inofensivos.

La tradición se extendió oralmente, pero luego aparecieron los tratados sobre hierbas medicinales. Los primeros textos encontrados datan del año 3.000 AC y consistían en tablas de arcilla grabadas. Quienes las escribieron seguramente fueron antiguos naturópatas, pioneros en una disciplina que, pese a todos los avances tecnológicos de la medicina, sigue siendo practicada y redefinida.

Hoy, esta especialidad debe ser mucho más prolija: hay nuevas enfermedades, nuevos productos químicos y diferencias de alimentación; ni siquiera el aire que respiramos es el mismo.

Si bien los productos naturales tienen efectos secundarios bajísmimos en comparación con los medicamentos químicos, en distintos lugares del mundo se han registrado casos de daños producidos por la mezcla de hierbas con otros compuestos, o por la utilización inadecuada de fórmulas homeopáticas.

En Suiza, algunos científicos concluyeron que la hierba de San Juan, que combate la depresión y la ansiedad, puede resultar nociva para personas con problemas cardíacos, que han sufrido trasplantes o que están afectados por el virus del SIDA. Científicos de la Universidad de California dicen que el ginkgo biloba (hoja de un árbol que crece en el este de Estados Unidos y en Asia oriental y que combate la depresión) reduce la fertilidad e, incluso, en un artículo publicado recientemente en el New York Times, el toxicólogo estadounidense Steven Karch, autor del libro “Guía de Hierbas Medicinales para el Consumidor”, da cuenta de la muerte de cinco personas por ingestión de ginkgo biloba, en una mortal mezcla con fármacos anticoagulantes.

Hay quienes cuestionan estas conclusiones, sin embargo, no hay discusión respecto de que la medicación herbal no se puede tomar a la ligera.

Larga investigación

La tendencia actual es que cada hierba natural que se comercializa debe pasar primero por rigurosos procesos de refinamiento. Ya no se aplican los vegetales directamente, la mayoría se convierte primero en tabletas, polvos, cremas o pastas.

El farmacéutico argentino Marcelo Daubián, uno de los profesionales de la Farmacia Homeopática Cangallo, de Buenos Aires, describió a AreaSalud el proceso: “Se estudian las hierbas medicinales para ver qué tipo de principios activos contienen y precisar de qué forma éstos se pueden extraer sin ser modificados ni inhibidos. Luego se inicia el estudio farmacológico, según el grupo químico al cual pertenecen. Posteriormente se prueba con animales qué cantidad logra el efecto esperado”.

En esta parte del proceso, se verifica el principio de la “dosis letal 50“, que es la dosis en la cual muere la mitad de los animales estudiados en determinado período de tiempo. “Si todo sale bien -agrega el especislista- se pasa al estudio en humanos, primero en un grupo reducido y de ahí se debe conseguir la autorización para usarlo en la población en general. Todo el proceso tarda entre ocho y diez años”.

En esta explicación está la clave de porqué ciertos vegetales pueden resultar nocivos al mezclarlos con determinados compuestos. Algunas hierbas o medicamentos químicos potencian principios activos que podrían coincidir con los utilizados en el proceso anteriormente descrito. “Por eso -enfatiza Daubián- la prescripción debe ser controlada por el profesional médico o farmacéutico”.

Asesoría profesional

Así como hay hierbas cuyas mezclas resultan contraproducentes, hay otras, de uso común, que por sí solas generan efectos dañinos. El médico naturista Héctor Monfort, presidente de la Asociación de Médicos Homeópatas del Norte de México, con sede en Monterrey, dijo que en su país es muy frecuente el uso de la efedra. “Este vegetal -precisa el doctor- produce consecuencias semejantes para el organismo humano que las anfetaminas. De manera doméstica se suele usar para bajar de peso e incluso como estimulante, pero tiene efectos colaterales como cambios en la presión arterial y ansiedad. También es usual el consumo de la gobernadora, una hierba que produce nefritis”.

El especialista destaca que “en los países latinoamericanos es común la presencia de muchos botánicos caseros, que no tienen conocimientos profesionales sobre el uso de las hierbas. Muchas veces el primo o el compadre hace recomendaciones, pero el tema no es tan simple. Por ejemplo, cuando determinados vegetales son usados por un tiempo superior al prescrito por el médico naturista, o en dosis inadecuadas, tienen la capacidad de dañar órganos como riñones o intestinos”.

Los especialistas, en consecuencia, aconsejan seguir algunas pautas cuando se consumen hierbas medicinales:

  • Deben ser prescritas por un profesional.
  • Hay que conocer los efectos de cada hierba. Algunas pueden ocasionar más problemas de los que solucionan.
  • Consultar con el pediatra antes de someter a niños a tratamientos en base a hierbas.
  • Evitar los tratamientos “caseros” con personas muy ancianas o lactantes.
  • No aumentar las dosis desproporcionadamente si los síntomas no mejoran en los primeros días.
  • La acción de las hierbas generalmente es paulatina. Además de saber qué vegetal se va a utilizar, se debe conocer con claridad qué parte de ésta (tallo, raíz, hoja o fruto)

Enviado por Jesús Herrera.

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