Saludisima
×

Almuerzo en el trabajo

Compartir esta páginaShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

Pasado el mediodía, todas las plazas o parques se llenan de la tropa de personas que buscando la opción más barata o un medioambiente más calmado, usan el lugar para el almuerzo en el trabajo.

En medio del estrés laboral y de las largas jornadas de trabajo, el tiempo de almuerzo se comprime y se deforma hasta causar daño al organismo. Sin embargo, se debe luchar por mantener una buena alimentación.

La hora de la colación es imperdible para la mayoría aunque también hay otros que, apurados por la cantidad de tareas, prefieren adelantar trabajo para salir antes.

Sin embargo, la hora del almuerzo debiera ser sagrada para alimentarse de forma sana y tranquila. Y lo terrible es que ninguna de estas dos características son fáciles de lograr a esta hora del día, con la angustia del horizonte de trabajo por hacer y con las tentaciones de las comidas menos sanas y más baratas por delante.

El pecado de no almorzar

Ante tanta dificultad, al menos una cosa se ha de tener clara: no almorzar es la peor opción de todas ya que, según explica la especialista en nutrición, Vivian Muñoz, a esta hora el organismo produce la mayor cantidad de las enzimas requeridas para digerir los alimentos.

La especialista aclara que “si no se come al medio día, se pierde la alta capacidad del organismo para digerir los alimentos”. Esta pérdida conlleva un menor gasto energético; la disminución de los nutrientes alerta al cerebro sobre el “estado de emergencia” y se reduce el gasto de energía.

Además, esta alerta cerebral provoca que a la próxima ingesta de comida, el organismo esté programado para absorber más vorazmente los nutrientes, grasas y proteínas, y almacenarlos como reservas para enfrentar la crisis.

En consecuencia, dejar de lado el almuerzo es la mejor forma de asegurarse unos kilos de “reserva”. El consejo para mantener un peso adecuado va, más bien, por el lado contrario: comer cada 4 horas para mantener un gasto de energía constante.

La tarea de masticar

El tiempo de colación, a menudo, no es mucho y la angustia por volver al trabajo lleva a muchas personas a comer más rápido de lo normal.

Es entonces, debido que el tiempo para masticar es corto, cuando surgen los problemas: malestares estomacales, porque el período de masticado define la cantidad de saliva con la que el alimento es procesado.

Esto es, mientras mayor sea la masticación, mayor también es la cantidad de saliva producida y, por lo tanto, la cantidad de ácidos encargados de degradar los alimentos para ser absorbidos por el organismo.

Cuando la saliva no ha sido suficiente, la falta de procesamiento de los alimentos provoca dispepsia, que se traduce en problemas estomacales como acidez, malestar abdominal, aerofagia (gases) e, incluso, colon irritable.

La organización de la comida

Aunque no dejemos de almorzar y lo hagamos lentamente, aún falta considerar otra recomendación: la dieta equilibrada.

Se trata de consumir todas las calorías necesarias para funcionar correctamente sin sobrepasarnos en la cantidad de comida, o equivocarnos en la elección de éstas.

Así, una dieta balanceada debe incluir grasas, proteínas y carbohidratos en la proporción correcta:

50 % de carbohidratos: el más sano es el arroz aunque también se encuentra presente en papas, granos (arveja, choclo), legumbres, harinas, pastas, pan y frutas.

20 % de proteínas: Lácteos y sus derivados. Carnes, huevos y legumbres.

30 % de grasas: De preferencia, las de origen vegetal: aceites, nueces, aceituna, almendras, maní y palta. Si provienen de los animales: las más recomendables son las denominadas “carnes blancas”; pollo y pescados.

Vivian Muñoz agrega que se deben consumir las calorías adecuadas según el peso y la actividad de la persona. Por ejemplo, si se tiene una actividad moderada (caminatas de 10 o 12 cuadras por día y trabajo de oficina), lo adecuado serán 30 calorías por cada kilo de peso.

En cambio si la actividad exige mayor esfuerzo físico o si se mantiene un alto nivel deportivo (tres partidos de fútbol a la semana, por ejemplo), se recomienda una dieta que permita consumir 40 calorías por kilo de peso de la persona.

Enviado por Jorge Urbano.

Agregar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*