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Diabetes juvenil

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“Bajé como 8 kilos en una semana, comiendo lo mismo de siempre. Una mañana me miré al espejo y tenía la cara tan chupada que llegué a pensar que me había contagiado el Sida” (Roberto, 27 años.) Sin embargo, el problema de Roberto era muy distinto. Después de una visita al doctor y un examen de orina se le diagnosticó diabetes juvenil.

El diabético juvenil tiene que inyectarse antes de cada comida para mantener en niveles normales su glucosa.

Uno de cada dos mil menores de 15 años sufre de esta enfermedad. Aunque, también tiene un 40% de posibilidades de manifestarse entre los 15 y los 35 años.

La diabetes juvenil ocurre cuando el páncreas produce poco o nada de insulina, la hormona necesaria para convertir el azúcar de los alimentos en energía necesaria para que el cuerpo funcione adecuadamente.

Por razones que aún no se terminan de entender, el cuerpo de estos jóvenes desconoce las células ubicadas en el páncreas, que son las encargadas de sintetizar y secretar insulina, y las destruye.

Los niños y los adolescentes son las principales víctimas de este tipo de diabetes que afecta aproximadamente a uno de cada dos mil menores de 15 años. Sin embargo, tiene un 40% de posibilidades de manifestarse entre los 15 y los 35 años.

No hay consenso sobre el origen del problema, aunque se piensa que hay un factor genético. También se cree que infecciones virales podrían haber activado la respuesta inmune contra las células del páncreas, específicamente de los islotes de Langerhans.

¿Por qué son tan importantes estas células?

Para ejemplificarlo comparemos nuestro cuerpo con un automóvil.

El motor de un automóvil convierte el combustible en la energía necesaria para moverlo.
En el cuerpo humano, la fuente de energía es la célula. El combustible para el motor del cuerpo (la célula) es principalmente un azúcar llamado glucosa. Sin este combustible, la célula sufre de “hambre”, lo que le impide funcionar correctamente e incluso puede llevarla a la muerte

En el automóvil es necesario girar la llave para producir la chispa, quemar la gasolina y producir energía.
En el cuerpo humano, la glucosa no puede penetrar en las células para que éstas produzcan energía, a menos que se encuentre una llave que se lo permita. La insulina es la llave que permite que la glucosa entre a las células.

Cuando la insulina no está disponible, el organismo empieza a descomponer las grasas para usarlas como energía. Las grasas producen cuerpos de cetona, ácidos muy fuertes que pueden intoxicar a la persona e incluso llevarla a la muerte. No obstante, esto sólo ocurre cuando no se ha detectado la enfermedad o el diabético no se cuida.

Signos de la diabetes juvenil

Signos más comunes de la diabetes juvenil:

  • Sed y hambre excesivas.
  • Ganas frecuentes de orinar.
  • Pérdida de peso.
  • Debilidad y fatiga.
  • Visión borrosa.
  • Heridas que no sanan.

Tratamiento y posibles complicaciones

La forma para contrarrestar esta falta de células productoras de insulina es que el diabético se la inyecte antes de cada comida. Además debe estar constantemente vigilando su nivel de azúcar en la sangre con el test de glicemia.

Aunque la enfermedad es incurable, los diabéticos pueden tener vidas activas y saludables con un tratamiento médico adecuado. Los tres factores más importantes para controlar la enfermedad son la insulina, la dieta y el ejercicio.

La diabetes está asociada a una gran cantidad de enfermedades como la ceguera, la impotencia, los problemas a los riñones, la gangrena, entre otras. Por esta razón, a los diabéticos hace treinta años no les auguraban más de 60 años de vida.

El nutricionista, especialista en Diabetes del Hospital de Barcelona, Esteve Llargués, afirma que actualmente con las nuevas insulinas, los diabéticos podrían llegar a adultos sin problemas. “La aparición de complicaciones se ha relacionado con el mal control metabólico de la diabetes. Cuanto mejor controlado esté, menor probabilidad de presentar problemas”, afirma.

Sin embargo, el especialista reconoce que hay factores desconocidos que condicionan la aparición de complicaciones. “En esos casos, nos basamos en revisiones periódicas de las posibles complicaciones. Tenemos un control de factores de riesgo cardiovascular (tabaco, hipertensión, colesterol, obesidad, etc.) para prevenir las complicaciones o detectarlas de forma precoz, a fin de evitar su progresión”.

Otras alternativas de tratamiento

Terapia genética: con ella se podría corregir la información genética del diabético. Sin embargo, todavía no se sabe si es sólo un problema genético. En este momento esta alternativa es sólo una esperanza.

Transplantes de células pancreáticas: la viabilidad es escasa en este momento, aunque puede mejorar en los próximos años.

Transplante de páncreas: reservado para casos excepcionales, habitualmente en aquellos pacientes con muchas complicaciones y que necesitan transplantes de riñón (se hacen simultáneamente).

Se están investigando fármacos que puedan sustituir la insulina y no deban ser administrados por inyecciones subcutáneas.

Enviado por Jorge Urbano.

1 comentario

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  1. esteban

    29/04/2010 at 21:50

    gracias por la informacion