Saludisima
×

Dolores de crecimiento

Compartir esta páginaShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

Con mucha frecuencia hemos visto que todos los niños en algún momento de su crecimiento se quejan de dolores óseos no relacionados con traumatismos, éste es un síntoma que alarma mucho a los padres, quienes piensan que a su hijo le sucede algo malo. Pues bien, en la gran mayoría de los casos, el dolor lo que evidencia es que el niño está creciendo y por ende los podemos llamar dolores de crecimiento.

El dolor de tipo músculo esquelético en el niño lo podemos clasificar en:

1. Dolores no articulares o “dolores de crecimiento”.
2. Dolores por trastornos ortopédicos, ej: pie plano, Osteocondrosis de tibia, Osteocondrosis de calcáneo, etc
3. Dolores articulares: Sinovitis, Artritis.
4. Dolores por traumatismos.
5. Otras enfermedades no ortopédicas, ej: Dermatomiositis, fiebre reumática, etc.

Con respecto a los dolores de crecimiento veremos que desde el punto de vista anatómico, lo que crece, es decir aumenta de volumen, son las masas óseas (huesos), y al aumentar de tamaño generan en los músculos un “estirón”, lo que constituye el estímulo para que aumente la masa muscular, que es la verdadera causa del dolor.

Existen ciertas características que orientan al especialista acerca de las causas del dolor, así vemos que los dolores de crecimiento se presentan principalmente de noche, habitualmente en muslos, pantorrillas, por detrás de las rodillas y, en ocasiones, en los brazos, especialmente en los días en que el niño ha tenido mucha actividad física.

A veces se pueden presentar al final de la tarde y al despertar. Son comunes entre los 3 y los 7 años, aunque también se observan en niños mayores y adolescentes. El dolor persiste desde minutos a horas y varia considerablemente en frecuencia e intensidad. Aunque en ocasiones es severo y profundo, en otras solo produce inquietud. Ocurre principalmente de noche y el niño se puede despertar llorando del dolor, otros se quejan menos (depende del umbral y tolerancia al dolor).

Habitualmente el masaje de las extremidades o la aplicación de calor brinda alivio sintomático. Si no calma, se pueden administrar analgésicos comunes, tipo Acetaminofén. Como el niño no crece en forma constante, es decir, diariamente pueden pasar períodos variables de tiempo (1 a 3 meses), en que no presenta dolor y de forma súbita reaparece el dolor. Esto es debido a que “comienza” nuevamente el estímulo para crecer.

Los dolores de crecimiento son “bilaterales”, es decir ocurren en ambos lados del cuerpo, aunque no siempre de forma simétrica; Una noche puede dolor el muslo izquierdo y la pantorrilla derecha y la otra noche puede ser lo contrario. No hay manifestaciones externas como hinchazón (edema), enrojecimiento, limitación funcional o dolor al tacto.

Los estudios complementarios, como radiografías y/o exámenes de laboratorio no están indicados, a menos que los hallazgos al examen físico así lo justifiquen, ya que en la gran mayoría de los casos estamos invadiendo e irritando al niño sin ninguna necesidad.

Los padres deberán tener paciencia ya que lo que está sucediendo no es más que una manifestación del crecimiento, en forma armónica y normal de su niño.

Enviado por Dr. Tairon Díaz

Agregar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*