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Fantasías sexuales

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A la autoestimulación están orientadas originalmente las fantasías sexuales. Se definen como ficciones eróticas conscientes, creadas para obtener satisfacción. Ideas y pensamientos, que son parte de un proceso mental, pero que también involucran sensaciones físicas placenteras como un proceso corporal.

Si existe confianza y comprensión, las fantasías sexuales pueden mejorar notablemente la relación de pareja.

¿Cómo hablar sobre este tema? Muchos lo debaten abiertamente, otros prefieren no compartirlo. Ambas opciones son correctas si contribuyen a mejorar la vida afectiva de cada persona.

Muchas veces, en especial durante la adolescencia, terminan en una masturbación, práctica unipersonal por definición.

Sin embargo, llega un momento en el que hay una pareja sexual al frente; entonces esta estimulación sicológica debe lidiar con las sensaciones, pensamientos y emociones de otra persona.

En ese instante surge el dilema respecto a cómo abordar la situación… ¿Callar? ¿Conversar el tema con la pareja? ¿Hacerla partícipe o tratar de sacar derechamente las fantasías de la cabeza?

Lo primero que se debe tener claro es que un pensamiento no es lo mismo que una acción, por lo tanto, tiene valores diferentes.

La Dra. Carlota Rock Lechón, sexóloga del Instituto Mexicano de Sexología, en uno de sus estudios afirma que «hay parejas que comparten e incluso actúan sus fantasías sexuales, derivando de ello un mayor conocimiento de lo que estimula al compañero. No obstante, muchas de las fantasías de una persona nunca serán llevadas a cabo; es un error creer que siempre es algo que realmente se quiere o se piensa hacer».

La especialista agrega que en torno a la sexualidad existen más prejuicios que en otros ámbitos. «Simplemente pensemos por un momento en cuántos de nuestros pensamientos o ideas derivan en una expresión verbal y cuántos en una acción concreta… Muy pocos en realidad, pero acerca de la sexualidad pareciera que se sigue el dicho ‘tan malo es que lo hagas como que lo pienses'».

Desde la niñez

Las fantasías sexuales tienen fundamentalmente cuatro orígenes:

La niñez: recordar experiencias placenteras de edades trempranas. No es raro que lo que se asimiló como prohibido o con temor, provoque más tarde tentación y excitación.

La adolescencia: fantasías en las que se prueba con distintos estilos de personalidad en busca de una identidad propia, un proceso que toda la vida se redefine.

Estimulación sensorial: a través de los estímulos que captan todos nuestros sentidos, se erotiza nuestra imaginación y de esta forma se incentiva la producción de fantasías sexuales.

Derivación: Al elegir una opción en nuestra vida sexual, siempre dejamos de lado otra y es en torno a esta otra que se tiende a fantasear. Por ejemplo, los monógamos pensarán en distintas mujeres y quien ejerce una polirrelación soñará con una pareja estable.

Esta es una clasificación general. Las fantasías de una persona sin disfunciones sexuales pueden surgir de casi cualquier hecho concreto; el abanico se amplía más aun en el caso de quienes rayan en la perversión sexual y en la parafilia (fijación erótica que apunta a cualquier cosa que no sea un ser humano adulto).

Cuestión personal

Considerando las características de las fantasías sexuales, la conclusión clara es que no existe una receta general en cuanto a la manera de tratar el asunto con la pareja.

El Instituto Mexicano de Sexología lo afirma en uno de sus estudios. Asegura que es posible que «las fantasías las compartan si así lo desean los miembros de una pareja; esto no implica que tengan que hacerlo. A veces, cuando una fantasía se concreta se corre el riesgo que deje de ser excitante. Y hay que tener cuidado, lo que a mí me excita al otro le puede parecer ridículo. Pero, por otro lado, las fantasías pueden constituir grandes vínculos de comunicación y servir para romper la monotonía».

También se da el caso de aquella fantasía que tiene como condición para lograr el éxito, que la otra persona no tenga conocimiento de ella.

Todo depende del tipo de relación que posea la pareja y la madurez sexual de quienes la integran. En un estudio realizado por los investigadores sexuales Pelletiere y Herold, en los Estados Unidos, respecto a las fantasías sexuales femeninas, se concluye que aquellas mujeres con mayor experiencia sexual, menos culpa acerca de su conducta afectiva y más explícitas en la descripción de sus fantasías, tienen una comunicación más fluida con su pareja respecto de esta materia.

Muchos estudios coinciden con lo anterior, afirmando que en las mejores relaciones de pareja existe gran incidencia de fantasías sexuales (compartidas o no), lo que lleva a pensar que más que un empobrecimiento sexual, la fantasía expresa el deseo de una mayor riqueza.

Lo que no se debe hacer es renegar de las fantasías. En este caso, como en muchos otros, el único límite lo pone la imaginación.

Enviado por Carlos Mory.

2 comentarios

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  1. Johannise

    21/01/2015 at 06:18

    Mi esposo tiene la fantacia de estar con una mujer mucho mayor q el. Yo accedí a la propuesta pero le puse a condición q quería estar en el momento no me envolucraria pero si observaría. Creen q hago bn? Le puse esa condición ya q si no estuviese sentirá q me estaria siendo infiel tarde q temprano. Por favor ayudenme.

  2. mario

    13/09/2011 at 03:17

    hola me gusta y me excita que mi mujer se vista probacativa con faldas cortas con una tanguita o sin nada y a ella tambien le gusta que opinan de esto? gracias