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Migraña en niños

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El dolor de cabeza (cefalea) constituye un problema frecuente en los niños y un gran dolor de cabeza para los pediatras, que tenemos que diagnosticar su origen entre numerosas causas, tales como: fiebre, infecciones del tracto respiratorio (rinitis, otitis, sinusitis, adenoiditis, amigdalitis), traumatismos de cráneo, abscesos dentales, infecciones del cuero cabelludo, enfermedades oculares, intoxicaciones, hipertensión arterial, alteraciones metabólicas, problemas psicológicos y migraña (también llamada jaqueca).

La mayoría de las cefaleas de la infancia no asociadas a enfermedades agudas corresponden a migraña, al punto que se afirma que este tipo de cefalea ocurre hasta en 5% de todos los niños.

La migraña se caracteriza por aparecer periódica e intermitentemente y en la mayoría de los niños se acompaña de náusea y vómitos, fotofobia y sonofobia (rechazo a la luz y al ruido).

En 10 a 25 % de los casos es precedida por un conjunto de síntomas que permiten al enfermo saber que en poco tiempo sentirá dolor. Estos síntomas premonitorios, denominados “aura”, pueden incluir: vértigo, malestar general y palidez, adormecimiento alrededor de la boca y alteraciones perceptivas tales como “ver estrellas” o “moscas volando” (escotomas).

Existen tres tipos de migraña:

1. Clásica: precedida por aura, dolor agonizante de un solo lado de la cabeza (hemicránea).
2. Complicada: migraña clásica acompañada de déficit neurológico como: confusión, alteraciones del equilibrio, del lenguaje, disminución de la fuerza muscular, pérdidas sensoriales y hasta pérdida del conocimiento.
3. Común: dolor de ambos lados del cráneo, sin aura y sin déficit neu-rológico.

Se considera que los síntomas neurológicos asociados con la migraña son producidos por vasoconstricción de las arterias cerebrales, lo que conduce a una disminución del flujo sanguíneo cerebral a ciertas áreas específicas.

La jaqueca a menudo es provocada por diversos factores, como alimentos (chocolate, queso, carnes procesadas con nitritos y preservantes como el glutamato monosódico), algunas actividades, stress emocional y variables ambientales.

El tratamiento del niño con dolor de cabeza dependerá en primer lugar de la causa que lo origina. Cuando la cefalea es causada por una enfermedad aguda, generalmente se reconocerá con facilidad por los antecedentes y síntomas que la acompañan, como por ejemplo fiebre, tos, secreciones nasales, traumatismos, molestias dentales, dolor de oídos, etc., por lo que el tratamiento deberá dirigirse a eliminar la enfermedad aguda causante.

Si su niño presenta cefalea intermitentemente, en primer lugar deberá consultar con su pediatra, quien recomendará los pasos a seguir. Llegar al diagnóstico certero de la causa de cualquier dolor de cabeza muchas veces puede ser difícil, por lo que el pediatra se apoyará en diferentes especialistas (oftalmólogo, odontólogo o neurólogo) y ordenará diversos exámenes de laboratorio, radiológicos o encefalográficos.

El tratamiento de la migraña dependerá de la edad del niño, frecuencia del dolor y grado de incapacidad que produzca. En primer lugar se recomienda eliminar aquellos alimentos de los que se sospeche puedan causarla y disminuir la angustia emocional generada por el dolor.

Para disminuir el dolor se podrán utilizar analgésicos pediátricos comunes, como el Acetaminofén y los derivados no-esteroideos (Ibuprofén, Diclofenac, Nimesulide, etc).

Cuando estos medicamentos resulten inefectivos, se puede considerar la terapia abortiva, mediante derivados de la Ergotamina.

En muchos casos se prescriben medicamentos destinados a prevenir la jaqueca, por ejemplo: cuando la frecuencia de la jaqueca es elevada (más de una vez por semana), lo que conduce a ausencia escolar y disminución de la calidad de vida; cuando la migraña no responde a tratamiento sintomático y cuando los medicamentos utilizados ocasionan efectos colaterales que pueden ser incluso más molestos que la misma jaqueca. En estos casos se utilizan fármacos como la Cyproheptadina, Propanolol, Fenobarbital, bloqueantes de los canales de calcio y Amitrip-tilina.

Estos medicamentos pueden ser utilizados por períodos prolongados de tiempo o justo antes de iniciarse los ataques.

DR: Meyer Magarici

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