Saludisima
×

Migraña: liberarse para vivir

Compartir esta páginaShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

Golpes desde adentro hacia afuera de la cabeza, una prensa que comprime el cerebro, alguien que arranca los ojos por dentro, son sólo algunas de las comparaciones que utilizan quienes padecen de ataques de migrañas para describir sus dolorosas sensaciones.

A Eliana Vega (28 años) nadie le puede contar de qué se trata. Luego de 20 años de migrañas, ya es toda una experta. “He aprendido a convivir con ellas”, dice con algo de resignación y mostrando una receta con los nombres de la combinación de drogas que la mantiene en sus tareas habituales.

Y no está sola. Según datos de la National Headache Foundation (NHF, Fundación Nacional del Dolor de Cabeza), cerca de 23 millones de personas sufren de migrañas en Estados Unidos, de las cuales el 75 por ciento son mujeres. Aunque, a diferencia de Eliana, muchas todavía permanecen sin diagnosticar (los expertos creen que el 59 por ciento de ellas).

Incomprendido como pocos, este particular dolor de cabeza no se parece en nada a otros. “En general, comienzan como un dolor amortiguado y luego se transforman en un dolor constante, palpitante y pulsante que puede sentirse en las sienes, así como en el frente o la parte posterior de un lado de la cabeza”, explica el neurólogo Ricardo García-Rivera.

Además, usualmente llegan acompañadas por náuseas y vómitos, sensibilidad a la luz y a los sonidos y hasta mareos.

¿Qué la provoca? Las migrañas -consideradas dolores de cabeza vasculares-, se producen cuando los vasos sanguíneos que rodean el cerebro se dilatan y presionan los nervios adyacentes.

En un 15 por ciento de los casos, quienes las padecen son prevenidos de que está por ocurrir una migraña, debido a que experimentan un “aura” alrededor de su cuerpo, de cinco a 30 minutos antes de la crisis, que puede incluir aparición de efectos visuales, leve ceguera en alguno de los ojos, alucinaciones visuales o auditivas, debilidad o entumecimiento de un lado del cuerpo o habla confusa.

“Yo sé que cuando empiezo a ver lucecitas me llega la hora del encierro”, confiesa Eliana, en referencia a la búsqueda inmediata de un cuarto oscuro y aislado de cualquier ruido.

Estas crisis, que duran entre cuatro horas y tres días, pueden atacar en cualquier momento, con variadas frecuencias y a cualquier persona, aunque las mujeres son tres veces más propensas a sufrirlas que los hombres (y el 60 por ciento las padecen en los días previos, durante o después de su período menstrual) y cuatro de cada cinco migrañosos tiene una historia familiar con estos dolores.

Un dolor incapacitante

La primera vez que Ana Gonzálvez, de 46 años, tuvo una migraña, sus padres la tomaron por mañosa. Entonces, tenía sólo 14 años y era día de exámenes en la escuela. Cada mes, para el momento de su período, regresaban esos terribles dolores de cabeza y, con ellos, la desesperación. “Probamos de todo y, con el tiempo, me diagnosticaron migrañas. Pero durante años fui incomprendida y aún hoy, creo que mucha gente opina que exagero”, se queja.

“Quienes no han pasado por una migraña no entienden lo que realmente significa para quien la padece y los que lo rodean”, confirma García-Rivera, quien no sólo ha experimentado estos dolores en sí mismo, sino que convive con los de su esposa y su hijo.

Pero ésa no es la única barrera que deben enfrentar los migrañosos. Gonzálvez recuerda haber perdido incontables días de clases, innumerables horas de trabajo y hasta eventos tan importantes como su propia fiesta de graduación de high-school y la boda de una de sus mejores amigas.

“Las migrañas tienen un impacto devastador en quienes las sufren, ya que los ataques los obligan a cancelar sus actividades sociales y laborales, produciendo altos niveles de ausentismo en el trabajo y de trastornos de su vida familiar”, añade García-Rivera.

El problema, incluso, puede llegar a ser inhabilitante. “La mitad de los pacientes de migrañas del país podrían sufrir ataques que los incapaciten para realizar otras actividades. Esto es muy posible, sobre todo en las personas que tienen varias crisis en una misma semana”, indica el neurólogo Raúl Grosz..

La nueva esperanza

Los tratamientos para aliviar el dolor de las migrañas incluyen el uso de beta-bloqueadores, medicación antiepiléptica, antidepresivos, inhibidores de la serotonina, glucocorticoides y abortivos agudos, como el ergotamine.

Pero, según los especialistas, lo más novedoso y esperanzador para quienes no encontraban una solución a sus dolores de cabeza, son los llamados triptanes (triptans en inglés), desarrollados cuando los científicos descubrieron que la serotonina, un neurotransmisor, juega un rol fundamental en la causa de las migrañas.

“Estas drogas actúan como antagonistas de los receptores de serotonina en el cerebro, acabando con la inflamación de los vasos sanguíneos, entre una y dos horas después del suministro de la medicina. Tienen la capacidad de abortar los ataques migrañosos, lo que en la práctica implica dejar de sentir el dolor”, afirma Grosz.

De alguna manera, casi todos encuentran una medicina que termine con esos dolores punzantes y recurrentes pero, aunque no ha concluido el debate científico sobre la capacidad o no de ciertos factores para desencadenar una migraña, la mayoría de los médicos también recomiendan cambios en el estilo de vida como medida preventiva.

“Hay ciertos factores que pueden ser precipitantes de las migrañas y cada uno debe identificar los suyos, conocerlos a fondo y evitarlos”, señala el neurólogo Hugo Mejilla

Algunos de ellos, se encuentran en los alimentos. “La tiramina, que se encuentra en vinos rojos, quesos añejados y carnes procesadas, maní, arvejas, lentejas, paltas (aguacates o avocados), bananas, cítricos, uvas, ciruelas y chocolates y algunos aditivos como el annatto y el monosodium glutamate, muy presente en la salsa de soya, deben consumirse con cuidado”, agrega.

De acuerdo con la NHF, quienes sufren de migrañas deben cuidarse además del estrés, la fatiga, la falta o el exceso de sueño, el ayuno o saltarse una comida, la cafeína y el alcohol.

Para una mejor calidad de vida

El programa Migraine Mentors, una iniciativa de la National Headache Foundation (NHF) y Zeneca Pharmaceuticals, aconseja las siguientes estrategias para mejorar la calidad de vida de las mujeres con migrañas:

  • Lleve un diario, anote los detalles de las migrañas para saber qué causa e influye en el dolor de cabeza y cuáles son los tratamientos disponibles.
  • Comuníquele sus síntomas al doctor y comparta experiencias con otras personas que sufran migrañas.
  • Insista en que la gente la trate a usted y su padecimiento con respeto.
  • Encuentre el mejor tratamiento, explore las opciones hasta que halle la medicina que le permita tratar sus ataques eficientemente sin interrumpir sus actividades diarias.

Decálogo

1. Las medicinas pudieran no dar el resultado esperado si no se siguen las instrucciones del facultativo.
2. No mezcle las medicinas con ciertos alimentos. Lea siempre las etiquetas de los productos alimentarios, ya que algunos pueden tener una reacción adversa mezclados con ciertos medicamentos.
3. Consulte con su médico antes de suspender cualquier medicamento.
4. No todos los productos genéricos son equivalentes al medicamento de marca.
5. No tome bebidas alcohólicas, si está tomando medicamentos.
6. Conserve las medicinas en su envase original para que se conserven bien.
7. Consulte a su médico si una medicina no resulta efectiva. Muchas drogas requieren varias semanas para que surtan efecto.
8. No mezcle las medicinas, porque puede ser peligroso.
9. Consulte con su doctor antes de utilizar un medicamento que le haya sobrado.
10. Anote en una hoja todos los medicamentos que está tomando, con el horario, la dosis, y las veces que debe tomarlos al día.

La convivencia con el paciente

La National Headache Foundation recomienda tomar ciertas medidas para lograr una convivencia armoniosa con una persona que padece de migrañas:

  • No dé consejos, sino apoyo.
  • No aliente la dependencia. Más bien permita que quien sufre de migraña haga las cosas a su propio ritmo y decida qué puede y no puede hacer.
  • Olvídese de hablar sobre los dolores de cabeza. En cambio, converse sobre temas positivos e interesantes.

GABRIELA ABIHAGGLE

Agregar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*