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Ovulación, menstruación y ciclo menstrual

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La ovulación

Las mujeres nacen con todos los óvulos que serán capaces de producir en su vida: algo así como 400,000. Pero sólo unos ochocientos llegarán a convertirse en óvulos maduros, es decir, en óvulos que pueden ser fertilizados. Normalmente, una mujer adulta produce un óvulo maduro cada mes. A su tiempo, el óvulo maduro es expulsado del ovario e inicia un largo viaje por la trompa de Falopio correspondiente en dirección al útero.

Esta salida requiere de todo un proceso. Una de las hormonas que la pituitaria produce a partir de la adolescencia se llama hormona folículo estimulante, o foliculina, que sirve para estimular al folículo de Graaf, un saco microscópico en donde viene envuelto un óvulo. Cada mes, uno de los folículos comienza a crecer y espera a recibir el mensaje químico del cerebro, a través de otra hormona, llamada hormona luteinizante. Cuando ésta llega al folículo de Graaf, éste estalla y el ovario comienza a contraerse para expulsar al óvulo maduro. El óvulo liberado salta a la cavidad pélvica, pero no se queda desprotegido al ser lanzado de casa; de inmediato, es captado por los miles de fimbrias, pasando a la ondulante trompa de Falopio, que está lista para recibirlo.

Esto es lo que conocemos como ovulación, y se presenta generalmente a la mitad del ciclo menstrual, unos 14 días después de que iniciaste tu periodo anterior. Sin embargo, esto no siempre sucede así. Un sobresalto, un accidente, una emoción, una tristeza, un cambio de altura, un viaje, una enfermedad o cualquier cosa que te afecte mucho, incluso una fuerte excitación sexual, puede desencadenar la ovulación a destiempo. A veces, puede no haber ovulación en absoluto, y no debido a un embarazo, sino a un desajuste hormonal o a un grave estrés, entre otras muchas causas que sólo tu ginecólogo puede determinar de acuerdo con el funcionamiento especial de tu organismo.

La menstruación

Mientras ocurre la ovulación, el útero recibe al mensajero químico que le dice que se prepare. Entonces, el endometrio se hace más grueso, porque si el óvulo es fecundado en el camino y se instala en el útero, necesitará mucha sangre para poder anidar, desarrollarse y convertirse en un bebé. Al mismo tiempo, se forman tejidos esponjosos alrededor de estos nuevos conductos sanguíneos, para acojinarlos. Si se realiza la fecundación, estos tejidos se llenarán de sangre y comenzarán su trabajo de nutrición para ayudar al desarrollo del óvulo fecundado. Si no la hay, entonces el útero desechará todo este “nido” a través de la menstruación, y empieza a formar un nuevo revestimiento por si hay fecundación, en una maravillosa demostración de optimismo y responsabilidad. Si no la hay, el revestimiento se desprenderá y todo comenzará de nuevo.

Tu ciclo menstrual

Los médicos están de acuerdo en que el ciclo menstrual, es decir, todo el proceso desde que el óvulo comienza a crecer hasta que el útero expulsa el revestimiento especial, empieza el primer día de sangrado y termina el primer día de hemorragia del periodo siguiente. Este tiempo no es el mismo para todas las mujeres, porque cada organismo funciona a su manera. Algunas mujeres tienen ciclos muy exactos cada 28 días, mientras que otras los tienen de 29, 30 o hasta 36 días.

Enviado por Juan Luis Ramos

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