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Parásitos intestinales

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El término parásitos intestinales define la infestación del tracto gastrointestinal por organismos que se aprovechan de los nutrientes del cuerpo humano donde cumplen su ciclo vital.

Existen muchos parásitos causantes de síntomas en el ser humano. De una manera simplificada podemos agrupar los parásitos intestinales más comunes en dos grupos:

1) Protozoarios (microscópicos): Amiba, Giardia y Criptosporidium.
2) Metazoarios (“gusanos” o helmintos): Oxiuro, Ascaris, Tricocéfalo, Ancylostoma, Necator, Estrongiloides y Toxocara.

El mecanismo de contagio varía dependiendo de cada parásito. La mayoría de ellos se adquieren al ingerir agua o alimentos contaminados con sus quistes o huevos; otros penetran a través de la piel, cuando el niño camina descalzo sobre la tierra.

Los síntomas producidos por los parásitos dependerán del organismo causante y en muchas ocasiones no se presenta ninguna molestia. Los parásitos protozoarios causarán síntomas predominantemente intestinales (diarrea, distensión y dolor abdominal); en cambio los metazoarios además de producir los mismos síntomas, pueden ocasionar molestias generales o en otros órganos y sistemas (debilidad, palidez, pérdida de peso, deficiencias nutricionales progresivas, anemia, tos crónica, picazón anal).

El diagnóstico se logra mediante la visualización de quistes o huevos en exámenes de heces, aunque ocasionalmente se pueden observar los parásitos en estudios radiológicos intestinales o en colonoscopias. En otras ocasiones se observan en las heces o en las márgenes del ano.

El tratamiento que se recomienda contra los protozoarios se basa en el uso de diversos medicamentos, tales como: Secnidazol, Tinidazol, Metronidazol y Diodohidroxiquinolina.

Para el tratamiento de las metazoarios disponemos de diversos anti-helmínticos de amplio espectro efectivos, tales como: Albendazol, Mebendazol y Pirantel, que permiten eliminar diferentes variedades de parásitos con pocas dosis.

En muchas ocasiones los síntomas se deben a una infección mixta, bacteriana y parasitaria, por lo que se requerirá tratamiento anti-parasitario y antibiótico conjunto. En otras ocasiones son causados por varios parásitos y requieren tratamientos con medicamentos anti-protozoarios y anti-helmínticos conjuntos.

CONSEJOS

– El agua que utiliza para beber deberá ser previamente hervida, filtrada u ozonizada.
– Lave exhaustivamente los alimentos con agua potable antes de consumirlos, especialmente las frutas y verduras.
– Es importante lavarse las manos después de cada evacuación y antes de cada comida.
– El niño no deberá caminar descalzo en lugares donde se pueda contagiar.
– Todos los familiares de niños afectados deberán practicarse exámenes de heces seriados, aún si se encuentran libres de cualquier síntoma, ya que pueden ser portadores sanos de algún parásito.
– Los tratamientos caseros no han demostrado científicamente su eficacia, por lo que no se recomienda la utilización de purgantes, helados de coco o piña, enemas ni otros medicamentos caseros.

2 comentarios

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  1. Marita

    20/02/2013 at 16:49

    Mejor llévalo al médico y que sea él mismo quien deacuerdo a su peso y estado le recete algo para esos parásitos.

  2. dairelis elena fernandez falcon

    20/02/2013 at 15:42

    necesito una receta pulgante y desparasitante a la misma vez para mi hijo de dos años