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Relaciones sociales en el bebé

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Las primeras relaciones sociales del bebé son… ¡básicas!

Esa primera relación con su madre tiene enorme importancia para las relaciones sociales posteriores y en el desarrollo intelectual del bebé. Se ha señalado una estrecha relación entre la exploración del mundo que el niño realiza y el apego a la madre o persona significativa para él. El bebé construye la figura materna como la “base segura” desde la cual explora el mundo circundante, puede alejarse de ella momentáneamente; se separa de ella y examina un juguete, un objeto o un espacio y vuelve a mirarla. Si ella continua allí y establece contacto visual con el niño, él sigue su exploración, si no, trata de establecer contacto visual y vuelve hacia ella.

Una mala relación con una o varias personas de su entorno inmediato hace al niño menos activo, más dependiente y menos social, con malas relaciones con el entorno. Si los niños que rompen o golpean frecuentemente objetos que están a su alcance, están manifestando su malestar, puede que sea la única manera de que los atiendan, a pesar de que la madre esté a su lado.

Los acontecimientos que suceden en los primeros años son importantes pero no irreversibles. Cuanto más pronto pueda compensarse y/o corregirse una experiencia traumática, una mala relación, será mejor. Por ejemplo, los niños adoptados pueden formar excelentes relaciones con sus padres adoptivos.

Una buena relación hace también más fáciles las separaciones, como cuando el niño asiste por vez primera a la guardería o al jardín de niños. No es un problema de tiempo, sino que depende de la calidad de las relaciones.

La relación segura establecida en los primeros años de vida, le permite abrirse más al mundo, aumenta la capacidad de explorar, la curiosidad, la solución de problemas, el juego y las relaciones con los otros niños. Así, el niño tiene más confianza en sí mismo pues se sabe querido y eso le da seguridad y confianza en sí mismo y en los otros, puede ser más tolerante y comprender más a los demás, incluso en acciones hostiles, pues considera que la situación es pasajera y no altera la imagen que tiene de sí mismo.

Por el contrario, si la relación es insegura, cualquier situación ambivalente o poco clara de los otros hace que se sienta rechazado y sienta desesperación. Estos niños necesitan constantes muestras de afecto y aprobación para sentirse seguros, ya que su modelo mental no incluye una idea interiorizada del otro como alguien siempre disponible al que puede recurrir cuando lo necesite.

Enviado por Juan Carlos Mory

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