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Trastorno de déficit de atención

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¿Conoce usted a un niño que es travieso y propenso a tener accidentes, o con infinita energía que vuelve locos a sus padres y maestros? A lo mejor usted conoce a un niño que siempre parece estar “perdido en el espacio”. Si es así, puede ser que conozca a un niño con el trastorno de déficit de atención (siglas en inglés ADD).

Mientras que muchas personas asocian el trastorno de déficit de atención con hiperactividad, algunos niños con este trastorno son retraídos, parecen estar como “perdidos en el espacio”. La hiperactividad es fácil de reconocer e identificar, y es encontrada más a menudo en los niños varones. El tipo distraído es más frecuente en las niñas, y a menudo se pasa por alto. De acuerdo con el psiquiatra de niños,

Dr. Eugenio Rothe de la Universidad de Miami / Jackson Memorial Medical Center, se requiere un diagnóstico y tratamiento de un experto para ayudar a niños con cualquier forma de déficit de atención a interactuar en una forma normal y aceptable con sus padres y compañeros.

“Sin tratamiento, estos niños tienden a ser aislados y marginados. Ellos terminan clasificados como “ovejas negras” o “niños problemáticos”, afirma el Dr. Rothe. “Afortunadamente, en el 70 por ciento de los casos la condición mejora sólo con medicamentos. Sin embargo, cuando son diagnosticados, muchos de estos niños ya han desarrollado malos hábitos y necesitan técnicas para modificar la conducta, prestar atención y ser organizados”.

“Sus familias a menudo necesitan evaluación médica también, para tratar al niño como una parte integral de la familia después de que su comportamiento mejore”, agrega el especialista.

De acuerdo con el Dr. Rothe, el reciente descubrimiento de que el trastorno de déficit de la atención tiene manifestaciones físicas en el cerebro puede hacer el diagnóstico más fácil y más objetivo. “Existe evidencia de que en el área de razonamiento en los lóbulos frontales de estos niños existe una disminución en la actividad eléctrica. Esto significa que sus cerebros son incapaces de modular funciones que requieren de análisis y dan información sobre qué hacer”, explica. “Esa debe ser la razón por la que estos niños tienden a ser impulsivos, actúan sin pensar, responden abruptamente e interrumpen. El niño con ADD puede ser el primero en levantar la mano, pero puede dar una respuesta absurda, porque él no ha reflexionado la pregunta”.

Los niños con ADD difícilmente caen bien. Tienden a ser olvidadizos, tienen problemas para prestar atención. Son incapaces de dar seguimiento a sus actividades por lo que nunca terminan lo que comienzan. Su trabajo es desordenado e incompleto. No pueden sentarse tranquilos, y muestran un tipo de comportamiento desafiante que los hace difíciles de manejar e inquietos en el salón de clases.

Estos niños usualmente se dice que tienen un motor que nunca se apaga”, afirma el Dr.Rothe. “Su hiperactividad es apreciable tan temprano como a los dos años y medio a tres años. Dejan a los padres exhaustos día tras día”.

Afortunadamente, cerca de una tercera parte de los niños con ADD automáticamente mejoran alrededor de los 13-14 años, cuando comienza la pubertad. Otro tercio continúa teniendo síntomas hasta la edad adulta. Para este tiempo, la hiperactividad disminuye, pero su dificultad para concentrarse permanece. Otro tercio se deteriora como resultado de la depresión y el abuso de drogas.

“Las personas con ADD generalmente son inteligentes, pero no pueden estar tranquilos. Por lo tanto, tienden a dirigirse hacia trabajos manuales que les permitan estar en movimiento”.

El Dr. Rothe afirma que es necesario un examen minucioso para prescribir un tratamiento apropiado y prevenir un error de diagnóstico. “El mal comportamiento puede ser señal de depresión. Si un niño está agitado e hiperactivo porque su padre alcohólico viene a casa y golpea a la familia al final del día, entonces atribuir su conducta a ADD es un diagnóstico errado. Los niños deprimidos, especialmente los muy pequeños, a menudo se vuelven irritables y pelean o molestan a sus compañeros”.

Cuando se sospecha ADD, un profesional necesita documentar una historia psicológica completa que incluya el comportamiento del niño en la escuela, en la casa, sus relaciones interpersonales y demás antecedentes, afirma el Dr. Rothe. Estos escenarios son comparados para confirmar una consistencia en todos los frentes. “El diagnóstico no debe ser tomado a la ligera”, afirma. “A menudo encontramos a un niño que no tiene control en la casa, pero que se comporta bien en la escuela. Esto no es ADD, es una familia que necesita asesoramiento profesional”.

HOLLY STRAWBRIGDE

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