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Perfeccionismo

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El perfeccionismo fue descrito como una patología de la personalidad hace muy pocos años y afecta al 2% de la población. No obstante, para Hugo Marietán -siquiatra y director de la revista argentina de clínica neurosiquiátrica Alcmeon- esta característica pasa a ser una patología siquiátrica cuando manifiesta un pensamiento obsesivo.

Los perfeccionistas se caracterizan por gastar un tiempo desproporcionado realizando tareas. Esta conducta puede interferir en su vida diaria y aunque en su esencia no constituye una patología siquiátrica, sí puede conducir a la depresión.

“Las conductas del perfeccionista muchas veces interfieren en su vida diaria. Pero es un rasgo de la personalidad, no una patología. El individuo va detrás de un logro y no es empujado por un conflicto. En ocasiones realiza las cosas con cierto placer, no con angustia. Cuando esta última se hace presente y todo es experimentado con displacer, estamos en presencia de una obsesión”: explica el siquiatra argentino.

El perfeccionista suele consultar por un síndrome depresivo derivado de las frustraciones y los fracasos que lo descompensan. Tiene una estructura rígida que lo hace incapaz de adaptarse a estas situaciones. El problema está en que su personalidad puede confundirse con el trastorno obsesivo-compulsivo y recibir el tratamiento equivocado.

Pero a diferencia de los perfeccionistas, el obsesivo-compulsivo tiene una idea que considera absurda, irracional y que le genera tensión. Por ello, debe concretarla en un rito, o sea, en una conducta compulsiva. Es decir, en este caso la obsesión neutraliza la voluntad.

Las clases de perfección

La sicóloga estadounidense Mónica Ramírez Basco, en su libro “Never Good Enought: Freeing Yourself for de Chains of Perfectionism” (Nunca lo suficientemente bueno: libérese de las cadenas del perfeccionismo) identifica dos tipos de perfeccionistas:

Inwardly focused perfectionist (hacia dentro): tienen poca autoestima y confianza. Sienten que cualquier equivocación será terrible, que ya no contarán con el cariño y aprobación de su entorno. Nunca se sienten satisfechos consigo mismo.

Outwardly focused perfectionist (hacia afuera): no tienen la autoestima tan baja, pero no confían en las capacidades del resto, por lo que son incapaces de delegar. Exigen de quienes los rodean la misma perfección que ellos buscan.

El perfeccionista espera que todos los de su entorno sean perfectos y se molesta cuando no lo son. Tiende a aplicar a los demás sus mismas reglas disciplinarias. Sin embargo, sus seres cercanos no tienen por qué conocer estas expectativas, lo que provoca tensiones con su familia, amigos y compañeros de trabajo, porque él se dirige con enojo y desapruebo hacia ellos. La clave está en entender que no puede obligar al resto a tener actitudes perfeccionistas.

El individuo con personalidad perfeccionista puede cambiar su conducta, lentamente, pero con éxito. Debe aprender a priorizar las actividades que necesita realizar, pero sin querer hacer todo rápida y extremadamente perfecto, ya que es esto lo que le hace perder de vista el objetivo principal de sus acciones.

Además, debe otorgarle cierto realismo a las consecuencias de si no termina los trabajos impecables y el mismo día. De esta manera podrá saber cuál es el fin que persigue y cuál es su real motivación en todos los aspectos de la vida.

Enviado por Jorge Urbano

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