El carácter del bebé

No todos los bebés son iguales. Nacen ya con un carácter bastante definido. Estudios recientes han detectado que un 65% de los bebés presentan un patrón de carácter bien definido. De ellos, un 10% son bebés difíciles y geniudos: lloran mucho, escupen cualquier alimento nuevo y arman todo un drama a la hora del baño. Un 15% está compuesto por bebés huraños, que son muy retraídos y que se muestran bastante cautelosos ante cualquier nueva situación. El 40% restante tienen buen carácter: están contentos la mayor parte del tiempo, y se adaptan sin problemas a nuevos alimentos, personas, situaciones o circunstancias.

Sabías que…
Si el bebé ha nacido a término, sonríe verdaderamente por primera vez aproximadamente a las seis semanas. Si es prematuro y ha nacido cuatro semanas antes, sonreirá a las 10 semanas, mientras que si su nacimiento se retrasó dos semanas, lanzará su primera sonrisa real a las cuatro semanas. En general, todos los bebés, incluso los que nacen invidentes, comienzan a sonreír 46 semanas después de haber sido concebidos. ¿Podría esto sugerir que están programados genéticamente para sonreír?
¿Tú qué opinas?

Desde luego, el carácter definitivo del bebé se forma gracias a factores combinados, como son su medio ambiente, su vida familiar, el trato que reciban y sus propias experiencias, pero no vienen tan en blanco como se había querido suponer.

¿Qué me dice tu sonrisa?

Cuando el bebé sonríe por primera vez, por lo común se arma un alboroto y los papás se emocionan tremendamente. Suponen que esta sonrisa angelical tiene el mismo significado que las sonrisas adultas. Pero una increíble cantidad de estudios publicados sugieren que esto puede no ser así.

Según los psicólogos especializados en el comportamiento de los bebés, hay por lo menos tres tipos de sonrisas diferentes.

Cuando tu bebé sonríe al dormir o al estar adormilado, el gesto es más bien una mueca refleja, que no produce arrugas alrededor de los ojos, como sería el caso de una verdadera sonrisa.

Más o menos entre la 2ª y la 8ª semana, el bebé comienza a sonreír estando despierto. Estas ya son sonrisas sociales, y no son selectivas, porque el bebé las reparte generosamente, lo mismo a sus papás, que a cualquier extraño, que a un mono o a una carita pintada sobre un cartón. Las sonrisas selectivas, es decir, dirigidas a una persona u objeto en particular, no aparecen sino hasta los cinco u ocho meses de edad, y el pequeño las reserva para cosas o gente que le son familiares.

Y también existe la sonrisa que no es una respuesta social, sino una simple, pura y maravillosa expresión de alegría, al ver que lo que hacen causa una reacción, por ejemplo, extender la mano para que su papá le ponga la nariz. Esto implica ya un mecanismo de comunicación un poco más sofisticado: el bebé aprende que un mensaje puede obtener una respuesta inmediata.

Enviado por Javier Delgado

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