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Embarazo: Cambios emocionales en la pareja

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Desde el momento de la concepción, el cuerpo de la mujer empieza a tener cambios importantes que le provocan diferentes síntomas físicos como cansancio, sueño y náuseas, así como síntomas emocionales como irritación, depresión, alegría, etc., así como los cuestionamientos y miedos (¿Es normal lo que siento?, ¿Vendrá sano el bebé?, etc.) y los cambios en el deseo sexual.

Los cambios en él

Aunque el hombre no experimenta los síntomas físicos (si bien hay algunos que tienen los mismos o peores achaques que su esposa), el hombre está expuesto a los cambios emocionales, los cuales se manifiestan de diferentes formas en cada uno:

Cambios de humor repentinos. Aunque él no está embarazado, lo más probable es que se encuentre en un cierto estado de nerviosismo y estrés. Esto puede volverlo irritable y sensible.

Temor ante el sexo. Muchos hombres (y también muchas mujeres) se niegan a tener relaciones sexuales durante el embarazo, porque tienen temor de hacerle algún daño al bebé (cosa que no es muy probable). Esto agrega un importante elemento de tensión entre la pareja, y genera frustración, principalmente en el hombre.

Impaciencia ante los síntomas de su esposa. Ya sea porque está nervioso o es muy aprensivo, o porque se siente excluido de todo el proceso, el hombre de pronto puede pensar que su esposa está tratando de manipularlo con el “cuento” de los achaques, o que está exagerando las molestias, y se irrita con ella. En realidad, está irritado consigo mismo porque se siente impotente ante las molestias de ella, ya que no puede aliviarlas, además de que se preocupa de que ella pueda no estar bien.

Ansiedad sobre la salud de su esposa y del bebé. Muchos de los síntomas del embarazo son subjetivos, es decir, sólo quien los siente puede saber exactamente qué siente y en qué grado de intensidad. Como el hombre no puede sentir lo que su esposa está experimentando, puede hacer malas interpretaciones. Por ejemplo, si ella dice: “me duele”, él puede imaginarse que el dolor es tremendo; si ella dice: “estoy cansada”, él oye: “estoy exhausta y débil”.

El temor del hombre a perder a su esposa y/o al bebé, o a que ella se enferme, es totalmente natural, aunque si él es muy aprensivo, puede sobre reaccionar y alcanzar un alto grado de ansiedad.

Ansiedad sobre los cambios que vendrán con el nacimiento. Y de verdad, son muchos los cambios que se presentarán. Cambios económicos, cambios sociales y, en especial, cambios en la relación de pareja. El hombre está ante algo que le es desconocido, y que no siempre sabe cómo debe manejar.

Sentimiento de exclusión. Antes, ambos iban juntos a todas partes; ahora, ella muchas veces tiene que quedarse en casa. De pronto, ella se ha vuelto el centro de atención, y es como si él no existiera. Para colmo, y a pesar de que él contribuyó con la mitad del trabajo en la creación del bebé, ella parece tomar al embarazo como algo exclusivamente suyo. No es de extrañar que el futuro papá, sobre todo si es primerizo, se sienta excluido de todo esto.

¿Qué se puede hacer?

Hay muchas cosas que pueden hacer, pero todas se orientan hacia un solo objetivo: preservar e incluso incrementar el sentimiento de pareja. Es en este momento, quizá más que en cualquier otro punto de su matrimonio, en que han dejado de ser “tú” y “yo”, para integrar un “nosotros”. ¿Algunos consejos?

Mantengan abiertas las vías de comunicación. El diálogo, que siempre es básico, en este momento es vital. Hablen libremente de lo que sienten, de sus sueños, sus dudas, sus temores, sus anhelos, sus planes. Compartan cada instante de esta nueva etapa, y escuchen todo lo que la otra persona tiene que decirles.

Trátense con amor y respeto. Sean más amorosos que nunca. Como cuando eran novios. Como si quisieran volver a enamorarse. Las palabras cariñosas, la atención a los detalles, la cortesía, el sentido del humor y el sentimiento de compañerismo y amor deben estar a la orden del día.

Inclúyelo. Asistan juntos al ginecólogo, váyanse a hacer las compras para el bebé, tomen las decisiones en forma conjunta y de completo acuerdo. Háblale de cómo te sientes y qué es lo que estás experimentando, haz que ponga su mano en tu vientre para que pueda sentir al bebé, hazlo sentir más especial e importante que nunca. Esta es una aventura maravillosa que ambos iniciaron juntos, y juntos tienen que vivirla a plenitud.

Enviado por Luz

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