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Cuidado especial de los dientes en el embarazo

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Los dientes nos acompañan desde los seis meses de vida y es desde ese entonces que se les debe entregar un cuidado especial, de modo que crezcan limpios y sanos y permanezcan en su sitio hasta la vejez.

Las radiografías, la anestesia y los medicamentos están contraindicados para los tres primeros meses de gestación.

Durante el embarazo aumentan los problemas bucales. Es preferible aplazar cualquier tratamiento para después del parto, a menos que sea absolutamente necesario realizarlo de inmediato.

Y si bien siempre se ha recomendado visitar al dentista al menos una vez al año (otros dicen una vez al semestre) para prevenir molestias posteriores, hay una etapa en la vida de la mujer que es especial y en la que el cuidado de los dientes debe ser más riguroso, pues se está expuesto a enfermedades.

Se trata del embarazo, período en el que los diversos cambios gestacionales que está sufriendo la mujer llevan a alterar su salud bucal. La manifestación oral más frecuente durante estos nueve meses es la enfermedad periodental (problemas en las encías), tal como inflamaciones y sangramientos.

El odontólogo y especialista en ortodoncia venezolano Oscar Muguerza explicó a AreaSalud que “en esto influye el desorden hormonal y el descuido de la higiene durante los primeros meses debido a que la mujer está acosada por las sintomatologías del embarazo”.

Encías lastimadas

Pero el problema periodontal no es el único. En estas mujeres se pueden observar diferentes lesiones orales, como por ejemplo, edema difuso o estomatitis hemorrágica.

En todo caso, las principales enfermedades bucales relacionadas con el embarazo son:

Alteraciones gingivo-periodentales (de las encías): llamada gingivitis del embarazo, aparece durante el segundo mes y se caracteriza por inflamación y tendencia al sangrado, situación que empeora con el tiempo de gestación, edad de la paciente y número de embarazos previos. En casos avanzados se puede presentar también dolor y sensación de boca sucia.

Alteraciones de la mucosa oral: cerca de un 5% de estas mujeres sufren lo que se llama granuloma de la embarazada, una tumoración blanda de origen interdental. Se trata de un problema asintomático que surge en el segundo trimestre y que suele aparecer en zonas afectadas por gingivitis inflamatoria y presencia de placa bacteriana. Su tamaño puede llegar a dos centímetros, pero después del parto disminuye y hasta desaparece.

Alteraciones dentarias: suele haber caries en las embarazadas. Según se piensa, esto se debe a un incremento de los factores cariogénicos locales, como los cambios de composición de la saliva y la flora oral, vómitos, higiene defectuosa y cambio de los hábitos dietéticos y horarios.

Causas

Las principales causas que dan lugar a estas lesiones son:

  • Cambios hormonales: aumentan los niveles de estrógeno y progestágenos, los que, unidos a los cambios vasculares, predisponen a sufrir efectos irritantes en la boca.
  • Dieta: se suele dar má cabida a los alimentos dulces los que, junto a la alteración de la higiene bucal, aumentan las caries.
  • Bacterias: las alteraciones metabólicas que produce la progesterona podrían favorecer la colonización de bacterias en las encías, con la consecuente gingivitis.
  • Respuesta inmune: se han observado alteraciones significativas de un tipo de linfocitos (CD4) durante la gestación. Se piensa que la concentración de progesterona en la circulación materna disminuye la respuesta inmune.

Evitar el tratamiento

El tratamiento de los problemas dentales varía según el tipo de lesión de que se trate y del período de embarazo en que se encuentre la paciente. En todo caso, las diferentes manipulaciones presentan elementos potencialente dañinos, como pueden ser las radiaciones ionizantes, los fármacos, el dolor y el estrés.

Por esto se aconseja no realizar ningún tratamiento dental durante los tres primeros meses de embarazo y aplazarlo lo más posible, si es que no se puede dejar para después del parto, por los problemas que le podrían ocasionar al feto.

Otra de las razones por las que es mejor aplazar el tratamiento es porque el miedo puede intensificar aún más el estrés de la paciente, situación sicológica que puede influir negativamente en el desarrollo del embarazo.

Lo más importante durante este período es controlar la enfermedad activa y eliminar problemas potenciales que podrían surgir al final del embarazo. Las operaciones de reconstrucción extensas, así como la cirugía mayor, deben posponerse para después del parto.

No a las radiografías

El doctor Muguerza explica que “los estadios primarios de formación del feto son los más delicados porque si se produce una lesión en el embrión, se lesionan varios órganos. Por esto es mejor esperar a que el feto esté muchísimo más formado, después de los cuatro meses”.

Algo parecido es lo que ocurre con las radiografías, totalmente prohibidas: “Afectan al estado de formación del feto y causan malformaciones congénitas del embrión. Sólo en casos de urgencia se pueden aplicar después de los cuatro meses y estando la paciente con delantal de protección (de plomo)”.

Durante esta etapa se debe utilizar con máxima prudencia los medicamentos, ya que éstos pueden traspasar la placenta y llegar al feto. Los que sí se pueden utilizar son las anestesias locales (salvo en caso de alergias específicas), los analgésicos como el paracetamol y antibióticos, como penicilina y amoxicilina.

“Los antibióticos derivados de las tetraciclinas están contraindicadas, porque provocan manchas permanentes en los gérmenes dentarios del feto”, concluye Muguerza.

Enviado por Grecia Alemán.

1 comentario

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  1. Rody

    29/09/2010 at 23:55

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