Desarrollo físico del bebé

El bebé crece, aprende y progresa a pasos agigantados. Cada día es un descubrimiento y una oportunidad para valorar sus límites y sus potencialidades. Siendo ya una persona, y por lo tanto un ser complejo, tu hijo o hija va desarrollándose en cada una de sus múltiples facetas. ¿Cómo debe ser ese desarrollo? Aquí lo podrás saber.

Su desarrollo físico

Talla y peso

Aunque todos los niños son diferentes, existen patrones de crecimiento más o menos estandarizados

Alimentación

¿Sabías que?
Es un error pensar que tu hijo o hija tiene los mismos gustos que tú. No le pongas demasiada sal a su comida, y no le hagas comer a fuerza algo que en definitiva no le gusta y que siempre rechaza: su organismo puede tener una buena razón para ello.

La comida es el combustible del organismo, y un buen desarrollo, tanto físico como mental, está ligado inevitablemente a una buena alimentación.

Después del rápido desarrollo del primer año, el promedio de crecimiento físico del bebé disminuye, aunque los patrones de crecimiento produzcan cambios importantes en la forma del cuerpo. Las piernas se hacen más largas y el niño empieza a perder grasa de bebé. Hay menos agua en el cuerpo y más dentro de las células. Tu pequeño deja de parecerse a un bebé y empieza a parecerse más a un niño, o a una niña, según.

Sus requerimientos energéticos empiezan a reducirse, debido a que el promedio de crecimiento disminuye. Sin embargo, se lleva a cabo un importante desarrollo muscular. De hecho, la mitad del peso ganado durante esta fase es de masa muscular.

Necesidades alimenticias

Las necesidades o requerimientos alimenticios de tu hijo o hija dependerán de su actividad, de su desarrollo psicosocial, de su complexión, de su grado de crecimiento y desarrollo físico, y también de los patrones de alimentación que logres establecer.

Energía: La fuente básica de energía son los carbohidratos: dulces, harinas, azúcares, almidones, etcétera. La necesidad de kilocalorías no es muy elevada a esta edad, debido a la relativa disminución en el crecimiento después del primer año. Los niños requieren aproximadamente de 1000 kilocalorías diarias, y solamente 1300 a 1500 kilocalorías a los 3 años. De ahí que del primero al segundo año de vida, los niños no coman tanto como lo hacen después.

Si ves que tu hijo o tu hija juega con la comida, no debes preocuparte demasiado, ya que esto es normal, y se debe a que va tomando más interés por las cosas que lo rodean; la comida es para él o para ella un objeto más, y es muy probable que quiera conocer las diferentes texturas. Se trata de un hábito que habrá que irle corrigiendo poco a poco, pero nada más.

Enviado por Estrella Reategui

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