Saludisima
×

Cumpleaños

Compartir esta páginaShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

El día del cumpleaños invita a la reflexión, a la planificación y a la revisión de qué se ha hecho en la vida.

Faltaban sólo siete minutos para que el reloj marcara las 00:00 hrs. En ese momento Alejandra -la festejada- hizo una pausa en la conversación y dijo: “todavía me acuerdo del último día de mis 17 años. Mientras caminaba por la calle tarareando la canción de Violeta Parra (Volver a los 17), pensaba que a la mañana siguiente todo sería distinto, porque cumpliría 18 años. Y ahora, que voy a cumplir 32, me doy cuenta de que no soy la misma”.

Este tipo de reflexiones suelen hacerse el día en que se cumplen años, ya que es en esta instancia cuando las personas se centran en qué han hecho bien, qué han hecho mal y qué quieren hacer de ahí en adelante.

Por esta razón es tan importante el apoyo de la familia y de los amigos, ya que la hipersensibilidad que se vive ese día deja a las personas muy vulnerables, tanto así, que si alguien querido no se acuerda de saludar, se puede interpretar como algo mucho más grande de lo que es.

Si a esta vivencia se le suma la presencia de una crisis, el día del onomástico puede ser muy fuerte para el afectado. Según explica la sicóloga argentina Marta Chiarelli, psicóloga y Directora del Centro de Asistencia Sicológica (ASI), en Buenos Aires, se entiende por crisis:

Cambio considerable y súbito, favorable o adverso. Momento decisivo. Situación en la que se encuentra la pareja y/o familia antes de comenzar una situación nueva.

Algunas crisis vitales son: el matrimonio, los nacimientos, la existencia de hijos adolescentes, la muerte de un ser querido. Hay crisis menos dramáticas, pero que afectan a las personas: las mudanzas, la pérdida del trabajo y los accidentes.

Los cambios de etapa van acompañados de crisis y pese a que pueden ser dolorasas, son positivas, porque marcan el paso de una etapa a otra y si no existieran, las personas vivirían estancadas y sin metas que cumplir.

El rito del cumpleaños es el momento preciso para encontrarse con los seres queridos y para liberarse de las preocupaciones. Por eso, la torta, pedir tres deseos a la hora de soplar las velas, además de recibir regalos y abrazos, es fundamental para cerrar un ciclo y comenzar una nueva etapa en forma positiva.

Fechas célebres

Si bien es cierto que cada año es distinto, existen fechas claves. “Esto, porque algunas edades se asocian con ciclos de vida y coinciden con cambios sicológicos y sociales. Es el caso de los 18 años”, comenta Patricia Moeckel, sicóloga clínica y terapeuta familiar de la Universidad Diego Portales, en Santiago de Chile.

En muchos países, a los 18 años se es mayor de edad, se puede comprar licor, salir del país, casarse y asumir responsabilidades legales sin necesitar la autorización de un adulto. “Se trata de una sensación de libertad ilusoria, ya que la verdadera autonomía se logra después. Pero vivir esta etapa como una época de cambios y de nuevas responsabilidades es parte de la vida”, agrega la especialista.

Ciclos vitales

Los 15 años

Lo que en Estados Unidos se conoce como los “Dulces 16”, en América Latina se celebra al cumplir 15 años. A esta edad, los jóvenes comienzan a tener mayor conciencia de lo que son y de lo que viven. Esta etapa marca el paso de la niñez a la adolescencia, con lo que se dejan atrás juguetes y muñecas y se da paso al reconocimiento de la propia sexualidad.

Los 18 años

Esa sensación de “ahora puedo hacer lo que quiero”, es la que caracteriza este cumpleaños. Generalmente, coincide con la salida del colegio y el inicio de la universidad, el permiso de conducir y la mayoría de edad.

De los 20 a los 30

La década de los “veintitantos” es muy significativa, porque representa un período de siembra. En este tiempo se hacen muchas cosas, se estudia, se trabaja y se establecen relaciones sentimentales y de amistad muy fuertes. Pero, se vive en una especie de tira y afloja entre la juventud y la adultez, ya que si bien es cierto que existen muchas exigencias, también es verdad que cuesta lograr la autonomía económica necesaria como para ser independiente. Pero, al cumplir los 30, las cosas suelen cambiar.

De los 30 a los 40

Esta es una etapa de generación. Es aquí cuando se hacen realidad proyectos profesionales, de familia y se tienen hijos. Se logran muchos sueños y se cosecha lo que se sembró en la década anterior.

De los 40 a los 50

En este período comienza una etapa de reflexión muy importante, porque se considera como la mitad de la vida. Tanto para el hombre como para la mujer implica la aparición de arrugas y canas. En el caso de las mujeres, coincide con el ocaso de la fertilidad y con el comienzo de cambios hormonales que darán paso a la menopausia.

Los 50 años

Esta etapa coincide con la partida de los hijos de la casa, lo que se llama “Nido Vacío”. Este es un terreno fértil para reencontrase con la pareja y concretar sueños que se habían postergado por tener que ocuparse de los hijos.

Los 60 años

Marca el comienzo de la vejez, porque generalmente coincide con la jubilación, con la llegada de los nietos y con el decaimiento de la salud. Este período se caracteriza por tratar de tener una buena calidad de vida, teniendo conciencia de que se cumplió una etapa y de que la vejez ha comenzado.

La fiesta

Además de la introspección que cada persona hace, el rito de la celebración es el momento preciso para encontrarse con los seres queridos y para liberarse de las preocupaciones. “Al igual que el rito del matrimonio, la celebración del cumpleaños implica un momento de regocijo, que marca el final de un período y el principio de otro”, agrega Moeckel.

Por eso, la tarta, pedir tres deseos a la hora de soplar las velas, recibir regalos y abrazos es fundamental para comenzar una nueva etapa en forma positiva.

Fuente: Marta Chiarelli, sicóloga y Directora del Centro de Asistencia Sicológica (ASI), en Argentina.
Fuente: Patricia Moeckel, sicóloga clínica y terapeuta familiar de la Universidad Diego Portales, en Santiago de Chile.
Por M. Francisca

1 comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

  1. Pablo

    16/07/2014 at 13:59

    Esa psicóloga, Marta Chiarelli, es una estafadora. Yo hice terapia con ella, me sacó un importante cantidad de dinero, y no me ayudó con ninguno de mis problemas. Al contrario, mi salud mental empeoró mientras tuve contacto con ella.

    Así que no tendré en cuenta nada de lo que dice este artículo.

    Un saludo.