Saludisima
×

Vitamina B5

Compartir esta páginaShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

Su nombre, derivado de palabras griegas que significan “de todas partes”, indica la amplia distribución de la vitamina en la naturaleza, por lo que su deficiencia es poco común. Es una vitamina hidrosoluble que fácilmente se destruye por el calor, los ácidos y los álcalis. Las principales fuentes alimentarias son: carne vacuna, vísceras, yema de huevo, maníes, nueces, brócoli, coliflor, hongos, repollo, aguacate, chili, granos y cereales enteros. También es sintetizada en el organismo por la flora bacteriana intestinal.

El ácido pantoténico es un ácido orgánico ópticamente activo, y la actividad biológica solo es característica del d-isómero. La vitamina funciona en el organismo después de su incorporación a la coenzima A. La vía metabólica por la cual el ácido pantoténico se convierte en coenzima A implica cinco reacciones consecutivas catalizadas por enzimas. Como coenzima A participa en la liberación de energía a partir de los carbohidratos, grasas y proteínas.

Es esencial para la síntesis de colesterol, esteroides, neurotransmisores (acetilcolina) y ácidos grasos. Estimula las glándulas adrenales e incrementa la producción de cortisona y otras hormonas adrenales, que cumplen una función importante en el mantenimiento de los nervios y de una piel sana. Juega un papel importante en el metabolismo celular y en la formación de glóbulos rojos.

Ayuda al organismo a tolerar las situaciones de estrés y reduce los efectos tóxicos de los antibióticos. Colabora en la prevención del envejecimiento precoz así como en la aparición de arrugas, y protege contra los daños causados por las excesivas radiaciones.

La vitamina B5 no tiene mayores acciones farmacológicas por lo que es esencialmente no tóxica. Se absorbe fácilmente del tracto gastrointestinal. Esta presente en todos los tejidos. Aparentemente es convertida en pantetina. Alrededor del 70% del ácido pantoténico absorbido se excreta sin cambios por la orina.

Los síntomas de deficiencia pueden incluir: vómitos, cefalea, fatiga, dolor abdominal, sensación de quemazón, parestesias, calambres y deterioro en la coordinación de miembros inferiores, hipersensibilidad a la insulina (hipoglicemia), disminución en la formación de anticuerpos, infecciones respiratorias y úlceras gastrointestinales.

La función de la glándula adrenal puede verse disminuida por lo que puede producir depresión física y mental. Para descartar esta deficiencia puede realizarse la medición de ácido pantoténico en plasma y en orina.

Las recomendaciones oficiales Norteamericanas y Canadienses diarias son:

Lactantes
0-5 meses: 1.7 mg
6- 11 meses: 1.8 mg
1-2 años: 2 mg

Niños
3-8 años: 1.7 mg
9-13 años: 4 mg
1-2 años: 2 mg

Adolescentes y adultos
14 años en adelante: 4 mg
Embarazadas: 6 mg
Período de lactancia: 7 mg

El ácido pantoténico ha sido utilizado exitosamente en el tratamiento de la parálisis del tracto gastrointestinal posquirúrgico, ya que estimula los movimientos intestinales. Ayuda a la prevención de la degeneración nerviosa; neuritis periférica, trastornos nerviosos y epilepsia. Se ha observado disminución de esta vitamina en la artritis reumatoidea, por lo que también es utilizada en ésta y otros tipos de artritis.

Cumple un papel importante en la prevención de los efectos nocivos del estrés y de la fatiga. Estimula la formación de anticuerpos y con la administración de pantetina se ha visto disminución de los triglicéridos y del colesterol.

José Tacher

Agregar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*