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Toxoplasmosis

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La toxoplasmosis es una infección causada por un parásito protozoario, ampliamente distribuido, denominado Toxoplasma Gondii, conocido desde 1909 y comprobado causante de enfermedades humanas desde hace más de 50 años. Existe en todo el mundo, especialmente en países tropicales, en gran variedad de especies de mamíferos, aves y reptiles.

Son portadores de éste parásito los perros, gatos, ovejas, cabras, cerdos, reses, conejos, ratas, pollos y palomas, sin embargo los gatos son los huéspedes definitivos donde el parásito se multiplica y son los únicos animales capaces de una contaminación amplia del ambiente, al diseminar quistes a través de sus evacuaciones.

Estos quistes infectan por la vía oral a aquellas personas o animales que los ingieran. Los animales infectados tienen quistes en su cerebro, corazón, músculos y otros órganos, y los seres humanos pueden contagiarse al consumir carnes contaminadas mal cocidas o por la ingestión directa de quistes.

La enfermedad se puede presentar bajo dos formas clínicas diferentes: toxoplasmosis congénita o adquirida. En la forma adquirida, la infección usualmente cursa sin síntomas, pero en algunas ocasiones los niños pueden presentar malestar general, fiebre, erupciones cutáneas, dolor de garganta, dolores osteomusculares, neumonitis, encefalitis o daño ocular.

En la forma congénita, el parásito es transmitido a través de la placenta y los recién nacidos pueden presentar erupciones cutáneas, agrandamiento de los ganglios linfáticos, agrandamiento del hígado y bazo, trastornos hemorrágicos, neumonitis, diarrea, problemas neurológicos graves tales como: hidrocefalia, calcificaciones cerebrales, convulsiones y alteraciones oculares (Corio-Retinitis).

Las gravedad de la enfermedad guarda relación con la edad gestacional en que ocurre la infección. Cuando ocurre al comienzo del embarazo, el niño puede nacer muerto o quizás sufra enfermedad grave; cuando ocurre tardíamente, el recién nacido puede no mostrar síntomas al momento del nacimiento, los cuales podrán ser aparentes algunos años más tarde.

La mortalidad se encuentra entre 3 y 12 %, sea cual sea el cuadro clínico. Las secuelas de los casos de toxoplasmosis congénita son: retardo mental, convulsiones, parálisis, trastornos del aprendizaje y disminución severa de la visión o ceguera. Independientemente de las manifestaciones tempranas, el resultado definitivo son lesiones graves e irreparables del sistema nervioso central.

Consejos

– Cocine bien las carnes que se van a consumir (evite el “Carpaccio de carne” y el “Steak Tartar”).
– Deberá lavarse las manos después de tocar carne cruda.
– Lave bien las frutas y legumbres antes de su consumo.
– Deseche diariamente la excretas felinas.
– Evite todo contacto con las heces de los gatos.

Meyer Magarici

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